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Ella (a la memoria de Rosita Isabel, mi madre)

coral

Una dama muy querida en esta casa.
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Ella




Ella yace…
Con las primaveras secas en sus ojos,
con la luz de los astros
apagada en sus pupilas,
con el verdor los montes y los valles
besando sus mejillas…
Formando con su cuerpo semillas de vida
alimentado la tierra
para que las aves del campo,
la tomen entre sus picos y no sufran las penas.





Ella… cuna de robles con aroma de pino en sus brazos
donde talló su pasado,
suave brisa silenciosa en el ocaso
entre caminos sagrados,
bandera blanca entre mil guerras,
serpentina de colores en quimeras,
doblegada entre sabanas blancas
con un silencioso sueño,
bañada por mil perlas…
Perlas de llanto enlutado.





Las flores crecerán con sus pistilos,
la miel de su néctar no será alimento del olvido
en una eternidad donde no habrá ningún vestigio,
de aquellos sufrimientos por sus hijos.




Ella….se fue a vivir en alguna estrella,
titilará su luz cuando mis ojos quieran verla,
dará paz a mi alma cuando me encuentre en pena
y siempre será cuando me acuerde de ella…





Ella… tan amorosa y buena.
Fue juventud cuando nació la primavera,
fue segadora de trigales en siembra,
fue beso cálido, grito de huracán
con el dolor de ver marchar la vida
arrullada entre sus brazos,





Cuando alguien quería arrebatar su tierra…
Sin importar que sus manos
se volvieran como piedras, fue garra de león,
luz de luna en su mirada,
llanto de niño entre su pecho,
gemido de gorrión entristecido
para defender su nido.





Suplica constante elevando su clamor
al hacedor, en los silencios nocturnos
y entre lágrimas de olvidos…
Voz de sabiduría entre pentagramas escritos
con el polvo salpicado por un lucero perdido





Entregó su vida entera
sin exigir que nada le devolvieran
y en pos se fue detrás de la paz eterna…
¡Ella me hará falta… ella!





Prudencia Arenas
coral
03/02/2009
 
Última edición:
Hermana querida... aquí estoy. Ciela mira al cielo y te abraza, te abraza... y sueña con que ambas Rosas se pongan a cuchichear. Las estoy escuchando: "Pero qué grandes están nuestras niñas que tanto frecuentan ese portal. Qué grandes y qué pequeñitas. Qué lindo sería que podamos mover ciertos hilitos del destino para que alguna vez se junten y se abracen de una buena vez".

Es un poema maravilloso. Como tu madre. No hay estrellas que me alcancen para iluminar los senderos de esta elegía, mi querida Prudencia.

Todo mi afecto desde Buenos Aires,

GraCiela
 
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Ella




Ella yace…
Con las primaveras secas en sus ojos,
con la luz de los astros
apagada en sus pupilas,
con el verdor los montes y los valles
besando sus mejillas…
Formando con su cuerpo semillas de vida
alimentado la tierra
para que las aves del campo,
la tomen entre sus picos y no sufran las penas.





Ella… cuna de robles con aroma de pino en sus brazos
donde talló su pasado,
suave brisa silenciosa en el ocaso
entre caminos sagrados,
bandera blanca entre mil guerras,
serpentina de colores en quimeras,
doblegada entre sabanas blancas
con un silencioso sueño,
bañada por mil perlas…
Perlas de llanto enlutado.





Las flores crecerán con sus pistilos,
la miel de su néctar no será alimento del olvido
en una eternidad donde no habrá ningún vestigio,
de aquellos sufrimientos por sus hijos.




Ella….se fue a vivir en alguna estrella,
titilará su luz cuando mis ojos quieran verla,
dará paz a mi alma cuando me encuentre en pena
y siempre será cuando me acuerde de ella…





Ella… tan amorosa y buena.
Fue juventud cuando nació la primavera,
fue segadora de trigales en siembra,
fue beso cálido, grito de huracán
con el dolor de ver marchar la vida
arrullada entre sus brazos,





Cuando alguien quería arrebatar su tierra…
Sin importar que sus manos
se volvieran como piedras, fue garra de león,
luz de luna en su mirada,
llanto de niño entre su pecho,
gemido de gorrión entristecido
para defender su nido.





Suplica constante elevando su clamor
al hacedor, en los silencios nocturnos
y entre lágrimas de olvidos…
Voz de sabiduría entre pentagramas escritos
con el polvo salpicado por un lucero perdido





Entregó su vida entera
sin exigir que nada le devolvieran
y en pos se fue detrás de la paz eterna…
¡Ella me hará falta… ella!





Prudencia Arenas
coral
03/02/2009




Bellisimo homenaje a quien sin duda dejo en ti la magia de su amor.
huellas indelebles que perduran ...

mi cariño para ti ...
 
Mis condolencias poeta , ella se sentiria alegre de leer estas lineas y ver que la amas con todas tus fuerzas y que la extrañas.

Gracias por tus condolencias..en este momento en el cual siento la tristeza, por la partida de mi madre y le doy gracias a Dios por poder expresar mi sentimiento en estos versos.
 
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Ella




Ella yace…
Con las primaveras secas en sus ojos,
con la luz de los astros
apagada en sus pupilas,
con el verdor los montes y los valles
besando sus mejillas…
Formando con su cuerpo semillas de vida
alimentado la tierra
para que las aves del campo,
la tomen entre sus picos y no sufran las penas.





Ella… cuna de robles con aroma de pino en sus brazos
donde talló su pasado,
suave brisa silenciosa en el ocaso
entre caminos sagrados,
bandera blanca entre mil guerras,
serpentina de colores en quimeras,
doblegada entre sabanas blancas
con un silencioso sueño,
bañada por mil perlas…
Perlas de llanto enlutado.





Las flores crecerán con sus pistilos,
la miel de su néctar no será alimento del olvido
en una eternidad donde no habrá ningún vestigio,
de aquellos sufrimientos por sus hijos.




Ella….se fue a vivir en alguna estrella,
titilará su luz cuando mis ojos quieran verla,
dará paz a mi alma cuando me encuentre en pena
y siempre será cuando me acuerde de ella…





Ella… tan amorosa y buena.
Fue juventud cuando nació la primavera,
fue segadora de trigales en siembra,
fue beso cálido, grito de huracán
con el dolor de ver marchar la vida
arrullada entre sus brazos,





Cuando alguien quería arrebatar su tierra…
Sin importar que sus manos
se volvieran como piedras, fue garra de león,
luz de luna en su mirada,
llanto de niño entre su pecho,
gemido de gorrión entristecido
para defender su nido.





Suplica constante elevando su clamor
al hacedor, en los silencios nocturnos
y entre lágrimas de olvidos…
Voz de sabiduría entre pentagramas escritos
con el polvo salpicado por un lucero perdido





Entregó su vida entera
sin exigir que nada le devolvieran
y en pos se fue detrás de la paz eterna…
¡Ella me hará falta… ella!





Prudencia Arenas
coral

03/02/2009



SUBLIME poema,hermoso homenaje a su mamá,ella debe estar contenta con su cosecha,un vacio inmenso que nos dejan pero los llevamos en el corazon eternamente,asi los sentimos vivos,asi siguen estando a nuestro lado,dios la tenga en su gloria,un abrazo y estrellas.
 
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Ella




Ella yace…
Con las primaveras secas en sus ojos,
con la luz de los astros
apagada en sus pupilas,
con el verdor los montes y los valles
besando sus mejillas…
Formando con su cuerpo semillas de vida
alimentado la tierra
para que las aves del campo,
la tomen entre sus picos y no sufran las penas.





Ella… cuna de robles con aroma de pino en sus brazos
donde talló su pasado,
suave brisa silenciosa en el ocaso
entre caminos sagrados,
bandera blanca entre mil guerras,
serpentina de colores en quimeras,
doblegada entre sabanas blancas
con un silencioso sueño,
bañada por mil perlas…
Perlas de llanto enlutado.





Las flores crecerán con sus pistilos,
la miel de su néctar no será alimento del olvido
en una eternidad donde no habrá ningún vestigio,
de aquellos sufrimientos por sus hijos.




Ella….se fue a vivir en alguna estrella,
titilará su luz cuando mis ojos quieran verla,
dará paz a mi alma cuando me encuentre en pena
y siempre será cuando me acuerde de ella…





Ella… tan amorosa y buena.
Fue juventud cuando nació la primavera,
fue segadora de trigales en siembra,
fue beso cálido, grito de huracán
con el dolor de ver marchar la vida
arrullada entre sus brazos,





Cuando alguien quería arrebatar su tierra…
Sin importar que sus manos
se volvieran como piedras, fue garra de león,
luz de luna en su mirada,
llanto de niño entre su pecho,
gemido de gorrión entristecido
para defender su nido.





Suplica constante elevando su clamor
al hacedor, en los silencios nocturnos
y entre lágrimas de olvidos…
Voz de sabiduría entre pentagramas escritos
con el polvo salpicado por un lucero perdido





Entregó su vida entera
sin exigir que nada le devolvieran
y en pos se fue detrás de la paz eterna…
¡Ella me hará falta… ella!





Prudencia Arenas
coral
03/02/2009

Ella debió ser una excelente mujer,
una excelente madre.
Un abrazo muy fuerte.
Preciosos versos.
 
Hermana querida... aquí estoy. Ciela mira al cielo y te abraza, te abraza... y sueña con que ambas Rosas se pongan a cuchichear. Las estoy escuchando: "Pero qué grandes están nuestras niñas que tanto frecuentan ese portal. Qué grandes y qué pequeñitas. Qué lindo sería que podamos mover ciertos hilitos del destino para que alguna vez se junten y se abracen de una buena vez".

Es un poema maravilloso. Como tu madre. No hay estrellas que me alcancen para iluminar los senderos de esta elegía, mi querida Prudencia.

Todo mi afecto desde Buenos Aires,

GraCiela

¡Que alma tan especial tienes! en tus palabras hay amor y ternura...si tocar tus manos...ya siento ese calor humano, Gracias por tu afecto linda poetisa...y gracias el comentario a mis sentimientos de dolor..
 
Cuanto amor y dulce tristeza brillan hoy en tus versos, es una manera de hacerle sentir a esa persona tan especial cuanto la extraÑas y que siempre la tendras presente, me encanto y sin duda a ella, tu madre, desde algun lugar tambien te hara saber cuanto le gusto, un verdadero placer pasar por tus letras un fuerte abrazo para ti querida poeta
 
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Ella




Ella yace…
Con las primaveras secas en sus ojos,
con la luz de los astros
apagada en sus pupilas,
con el verdor los montes y los valles
besando sus mejillas…
Formando con su cuerpo semillas de vida
alimentado la tierra
para que las aves del campo,
la tomen entre sus picos y no sufran las penas.





Ella… cuna de robles con aroma de pino en sus brazos
donde talló su pasado,
suave brisa silenciosa en el ocaso
entre caminos sagrados,
bandera blanca entre mil guerras,
serpentina de colores en quimeras,
doblegada entre sabanas blancas
con un silencioso sueño,
bañada por mil perlas…
Perlas de llanto enlutado.





Las flores crecerán con sus pistilos,
la miel de su néctar no será alimento del olvido
en una eternidad donde no habrá ningún vestigio,
de aquellos sufrimientos por sus hijos.




Ella….se fue a vivir en alguna estrella,
titilará su luz cuando mis ojos quieran verla,
dará paz a mi alma cuando me encuentre en pena
y siempre será cuando me acuerde de ella…





Ella… tan amorosa y buena.
Fue juventud cuando nació la primavera,
fue segadora de trigales en siembra,
fue beso cálido, grito de huracán
con el dolor de ver marchar la vida
arrullada entre sus brazos,





Cuando alguien quería arrebatar su tierra…
Sin importar que sus manos
se volvieran como piedras, fue garra de león,
luz de luna en su mirada,
llanto de niño entre su pecho,
gemido de gorrión entristecido
para defender su nido.





Suplica constante elevando su clamor
al hacedor, en los silencios nocturnos
y entre lágrimas de olvidos…
Voz de sabiduría entre pentagramas escritos
con el polvo salpicado por un lucero perdido





Entregó su vida entera
sin exigir que nada le devolvieran
y en pos se fue detrás de la paz eterna…
¡Ella me hará falta… ella!





Prudencia Arenas
coral
03/02/2009



Coral, magnífica amiga, no hay homenaje más bello que tus versos. En ese dulce arrullo Rosita Isabel viaja a la eternidad convertida en un ángel que vela por los suyos. Con el corazón estremecudo te envío el más estrecho abrazo.

Luis María Murillo Sarmiento

http://luismmurillo.blogspot.com/ (Página de críticas y comentarios)
http://luismariamurillosarmiento.blogspot.com/ (Página literaria)
 
Rosita Isabel:

será su materia abono de la Tierra toda
que en la próxima, floreada Primavera,
germinará con más fuerza, con armonía;
con nuevos colores en la Hacienda de la vida,
porque ese valor que tuvo no será perdido;
fue necesario que llegara hasta aquí su vida,
estaba faltando lo bueno que usted tenía,
en la siembra que le falta a su Colombia linda.


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Con mucho respeto y emoción esto que me nace del alma por la madre de nuestra amiga, gran poeta, Coral, que sólo el Sábado, su madre se fue de esta vida porque alcanzó la evolución que el Cielo requería.

Mi cariño, nuestro cariño, somos un equipo, para ti, amiga, porque perder a una madre, aún, cuando más tiempo ha estado a tu lado, más duele su partida.

Besos, y aquí estamos, amiga
Te amamos


¡Que lindo y que grande margarita¡ saber que compartes mi dolor...eres una gran amiga...recivo tu abrazo y tu cariño con todo mi corazón.Mi abrazo de madre y de hija dolida.
 
Coral, magnífica amiga, no hay homenaje más bello que tus versos. En ese dulce arrullo Rosita Isabel viaja a la eternidad convertida en un ángel que vela por los suyos. Con el corazón estremecudo te envío el más estrecho abrazo.

Luis María Murillo Sarmiento

http://luismmurillo.blogspot.com/ (Página de críticas y comentarios)
http://luismariamurillosarmiento.blogspot.com/ (Página literaria)

Querido amigo de sentimientos que van más allá que la muerte misma... tu que sanas los cuerpos, y que puedes recibir la vida entre tus manos..das tambien aliento a mi alma, en estos momentos en que me has acompñado y me he sentido huerfana y solitaría. Gracias mi dulce poeta.Un abrazo
 

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