Pavel Eduren
Poeta fiel al portal
La ciudad duerme,
ella duerme, y no está conmigo.
Como quisiera tenerla entre mis brazos,
percibir aún su alma en los rincones.
Encontrarla en el derecho de la cama,
poder divagar y perderme en su mirada.
- ¡Zambullirme entre sus piernas blancas! -
Quisiera hallar otra vez, su mano con la mía
y en la oscuridad bajo tormenta, sostenerla firmemente.
¡Que sepa que la amo!
Pero ya no la tengo, la he perdido.
Todo era ella, ella era todo.
Me lo recuerdan, día a día,
la extraña sensación,
de no escuchar su voz en mi memoria
Me lo recuerdan, día a día.
Las bancas de los parques,
los buses y los rincones fieles.
Día a día me lo recuerdan:
La sensación de mi hombro vacío,
(donde solía sostener su tibio rostro).
La inusitada soledad de mi cama,
la soledad de mis manos,
el desaparecido olor de mis almohadas,
el transparente vacío de mis abrazos.
Y mis labios fríos.
La noche duerme,
ella duerme,
y no esta conmigo.
ella duerme, y no está conmigo.
Como quisiera tenerla entre mis brazos,
percibir aún su alma en los rincones.
Encontrarla en el derecho de la cama,
poder divagar y perderme en su mirada.
- ¡Zambullirme entre sus piernas blancas! -
Quisiera hallar otra vez, su mano con la mía
y en la oscuridad bajo tormenta, sostenerla firmemente.
¡Que sepa que la amo!
Pero ya no la tengo, la he perdido.
Todo era ella, ella era todo.
Me lo recuerdan, día a día,
la extraña sensación,
de no escuchar su voz en mi memoria
Me lo recuerdan, día a día.
Las bancas de los parques,
los buses y los rincones fieles.
Día a día me lo recuerdan:
La sensación de mi hombro vacío,
(donde solía sostener su tibio rostro).
La inusitada soledad de mi cama,
la soledad de mis manos,
el desaparecido olor de mis almohadas,
el transparente vacío de mis abrazos.
Y mis labios fríos.
La noche duerme,
ella duerme,
y no esta conmigo.