BLANCOTEK
Poeta recién llegado
La noche es sucia,
El arte esta mal,
Y no hay chocolates en la mesa.
Solo el cigarro de opio en el suelo frío,
Despidiéndose de su vida.
¡EL!
Frunció el seño y apretó los labios,
Saco el cuchillo de juguete y lo atravesó lentamente por sobre su piel,
Quien emitió un gemido doloroso, áspero y extremadamente excitante.
Aquel juguete sin filo alguno, Era duro e insoportable,
Pero el placer que demarcaban sus ojos, le era más excitante que una peculiar película de porno rusa, de las que tanto admiraba
¡ELLA!
En cambio remarco sus uñas en su espalda,
Desgarrándole la carne suave y pacientemente.
Reproduciendo jadeos entrecortados.
Exaltado entre momentos acelerados,
Mordió y lamió sus pechos con fuerza,
Mientras que ella solo lloraba y sensualmente se deslizaba hacia arriba y hacia abajo.
No era la primera noche,
Pero si la ultima.
La sangre se desbordo,
Cuando la chica hundió sus preciosos huesos blancos
Por sobre su cuello,
Y le pinto el rostro de un rojo oscuro.
Más oscuro que la noche.
Sigue liquida y enmudecida
El agua que aun abrasa roja el cuerpo,
Y danza suavemente sobre su torso.
(EL)
Sin prisa, se deslizo lentamente,
Robándole el sueño a su lengua
(ELLA)
Rozó los labios por sobre la carne sangrada,
Cortada por la ira de sus comillos,
Condimentando el cuerpo desnudo, con exquisitas lagrimas.
La sangre mancho toda la habitación
Y encerró a los locos en un cuadro de inmundicia y dolor.
Dolor hermoso y delicioso
Crack
Un mordisco le privo de su brazo izquierdo
Y entre jadeos, y gemidos,
La noche se acelero.
Crack, crack y una vez más.
No hay arte, no hay arte
Fealdad y repulsión
Pensarían unos
Psicodélica belleza
Pensarían otros
Delicada y amena mujer que algún día quiso ser de ¡EL!
Ahora lo es
En lo mas profundo de su ser.
En cuerpo y alma entregada al regazo de un loco amateur.
El arte esta mal,
Y no hay chocolates en la mesa.
Solo el cigarro de opio en el suelo frío,
Despidiéndose de su vida.
¡EL!
Frunció el seño y apretó los labios,
Saco el cuchillo de juguete y lo atravesó lentamente por sobre su piel,
Quien emitió un gemido doloroso, áspero y extremadamente excitante.
Aquel juguete sin filo alguno, Era duro e insoportable,
Pero el placer que demarcaban sus ojos, le era más excitante que una peculiar película de porno rusa, de las que tanto admiraba
¡ELLA!
En cambio remarco sus uñas en su espalda,
Desgarrándole la carne suave y pacientemente.
Reproduciendo jadeos entrecortados.
Exaltado entre momentos acelerados,
Mordió y lamió sus pechos con fuerza,
Mientras que ella solo lloraba y sensualmente se deslizaba hacia arriba y hacia abajo.
No era la primera noche,
Pero si la ultima.
La sangre se desbordo,
Cuando la chica hundió sus preciosos huesos blancos
Por sobre su cuello,
Y le pinto el rostro de un rojo oscuro.
Más oscuro que la noche.
Sigue liquida y enmudecida
El agua que aun abrasa roja el cuerpo,
Y danza suavemente sobre su torso.
(EL)
Sin prisa, se deslizo lentamente,
Robándole el sueño a su lengua
(ELLA)
Rozó los labios por sobre la carne sangrada,
Cortada por la ira de sus comillos,
Condimentando el cuerpo desnudo, con exquisitas lagrimas.
La sangre mancho toda la habitación
Y encerró a los locos en un cuadro de inmundicia y dolor.
Dolor hermoso y delicioso
Crack
Un mordisco le privo de su brazo izquierdo
Y entre jadeos, y gemidos,
La noche se acelero.
Crack, crack y una vez más.
No hay arte, no hay arte
Fealdad y repulsión
Pensarían unos
Psicodélica belleza
Pensarían otros
Delicada y amena mujer que algún día quiso ser de ¡EL!
Ahora lo es
En lo mas profundo de su ser.
En cuerpo y alma entregada al regazo de un loco amateur.