hugoescritor
Poeta que considera el portal su segunda casa
Peces dorados...
delfines de plata...
Una vela alba en el horizonte.
El viento salado, que a cada momento,
como una amante lo besa en la cara.
Recuerdos agridulces de sucesos pasados,
que con su sabor condimentan su alma.
El sol, que lo invita, como a un viejo amigo,
a beber un trago ardiente y sublime
del oro líquido de su corona...
Y la espuma cómplice,
que se presta al juego
de ser ella la autora
y no alguna lágrima
del fuego en sus ojos
y la sal en su garganta.
Y allí donde observa,
el rostro en el cielo
de su bien amada,
que sólo lo mira,
lo mira... y calla.
Ël soñaba con velas, mástiles, vientos...
ella soñaba con él.
...que cabalgaba las olas, que el agua lo llamaba...
Ella tejía redes y oraba,
una y otra y otra vez.
El zarpó una mañana...
Ella no quiso ir a verlo.
... y se perdió en la tormenta,
ya nunca se supo de él...
Ella lo siguió a los abismos,
pues ella era de él.
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