Sobre una espesa niebla mi alma habita, cegado por doquier indago, mas solo y triste me hallo, no sé hacia donde camino, no lo sé, realmente no sé lo que busco o pretendo encontrar.
De amor se tornaban mis ojos en la noche, mientras dormido yacía, cálidas y dulces manos mi rostro con ternura acariciaban, un sensible y profundo beso mis labios tocaban, ella era, mi dueña, la dueña de mi vida y de mi cuerpo, la dueña de mi alma y corazón, ella era, la dueña de mis sueños.
A raíz de mi espíritu la oscura niebla no cesaba, espíritu desolado que desesperado anhelaba poder hallar la luz, la luz que buscaba, ¿por qué?, no lo sé, ¿hacia dónde quiere dirigirse mi espíritu?, no lo sé, pero de pronto noto una dulce y cariñosa brisa en mi cuerpo, siento un aliento que navega, recorre todo mi cuerpo, penetra en mis adentros, enamora mis sentimientos.
En presencia de mi triste desesperanza sin consuelo, de entre la niebla surge una luz celestial, puedo verla cada vez más esplendorosa, radiante de fuerza y pasión, luz celestial cual a mi figura torna de una imagen angelical, ¡ es ella, ella es, la dueña de mi cuerpo y corazón, la dueña de mi alma, la dueña de mis sueños!
Si mi vida reclamase, ya se la entregaría, pues mi vida suya siempre fue, si por ella hubiera de morir sin duda lo haría, pues ella mi razón de vivir es, mi razón de amar, ella es el amor, su tierna y dulce caricia distrae mi rígida ambición, y su beso, es la llave que abre la puerta de mi corazón.
De amor se tornaban mis ojos en la noche, mientras dormido yacía, cálidas y dulces manos mi rostro con ternura acariciaban, un sensible y profundo beso mis labios tocaban, ella era, mi dueña, la dueña de mi vida y de mi cuerpo, la dueña de mi alma y corazón, ella era, la dueña de mis sueños.
A raíz de mi espíritu la oscura niebla no cesaba, espíritu desolado que desesperado anhelaba poder hallar la luz, la luz que buscaba, ¿por qué?, no lo sé, ¿hacia dónde quiere dirigirse mi espíritu?, no lo sé, pero de pronto noto una dulce y cariñosa brisa en mi cuerpo, siento un aliento que navega, recorre todo mi cuerpo, penetra en mis adentros, enamora mis sentimientos.
En presencia de mi triste desesperanza sin consuelo, de entre la niebla surge una luz celestial, puedo verla cada vez más esplendorosa, radiante de fuerza y pasión, luz celestial cual a mi figura torna de una imagen angelical, ¡ es ella, ella es, la dueña de mi cuerpo y corazón, la dueña de mi alma, la dueña de mis sueños!
Si mi vida reclamase, ya se la entregaría, pues mi vida suya siempre fue, si por ella hubiera de morir sin duda lo haría, pues ella mi razón de vivir es, mi razón de amar, ella es el amor, su tierna y dulce caricia distrae mi rígida ambición, y su beso, es la llave que abre la puerta de mi corazón.