Alfredo Escalona
Poeta recién llegado
De tanto andar el día, cansadas sus pupilas,
recaló en ese banco curtido de la plaza;
con sus pies por jardín y la noche por casa
descansa de sus pasos y suspira dormida.
Hermosísima Ninfa de sonrisa furtiva,
que se hermana a la noche con osados cabellos,
¡parece que soñara con Arcángeles bellos…!
¿O soñará tal vez con un Hada Madrina?
Yo la observo celoso -bella flor pensativa-
y vigilo a su lado la paz de su sueño,
¡Sus manos se me antojan un feliz sortilegio
porque en ellas reposa su amorosa mejilla!
Algodón en mis manos sólo quiero sentirla
cuando el soplo del alba disminuya mi ensueño
¡Y prosiga el camino con su paso sereno
llamada por el rumbo de otro cansado día!
Lleva un beso en la frente porque no puedo asirla,
por no poder sembrarla de aromas en la piel…
¿Borrará una ventisca esta flor de papel
calcada de sus labios mientras sueña dormida?
recaló en ese banco curtido de la plaza;
con sus pies por jardín y la noche por casa
descansa de sus pasos y suspira dormida.
Hermosísima Ninfa de sonrisa furtiva,
que se hermana a la noche con osados cabellos,
¡parece que soñara con Arcángeles bellos…!
¿O soñará tal vez con un Hada Madrina?
Yo la observo celoso -bella flor pensativa-
y vigilo a su lado la paz de su sueño,
¡Sus manos se me antojan un feliz sortilegio
porque en ellas reposa su amorosa mejilla!
Algodón en mis manos sólo quiero sentirla
cuando el soplo del alba disminuya mi ensueño
¡Y prosiga el camino con su paso sereno
llamada por el rumbo de otro cansado día!
Lleva un beso en la frente porque no puedo asirla,
por no poder sembrarla de aromas en la piel…
¿Borrará una ventisca esta flor de papel
calcada de sus labios mientras sueña dormida?