Mariate
Poeta recién llegado
Presta atención cuando una mujer sueña, amigo.
Déjala que vuele por los cielos del alma, por el océano,
por las dunas de arena donde levantara frágiles castillos,
por la niñez lejana que hoy aguarda en su Universo.
Déjala volar hacia la luz… hacia el dorado sol ardiente
Fuego y cenizas su corazón abriga, llanto y sonrisas…
amores y duelos, tibieza de nubes. Palomas que suelta.
Déjala soñar, que aletargue, que no tenga prisa,
que sepa que puedes cuidarla, que en ti está segura,
que en tu amor descansa, y estará tranquila.
Cuando una mujer sueña, se detiene el mundo
se aquietan las aguas, se serena el viento,
el grito del hombre se acalla, la muerte se vuelve
la vida florece con ecos de gloria, comienza, palpita,
el dolor se aquieta, se pierde… cierran las heridas.
Cuando ella se duerma, bésale los ojos, rózale los labios
arrópala y prende los leños, ponle suave música,
apaga la lámpara, y vela… no hables, déjala que sueñe...
Déjala que vuele por los cielos del alma, por el océano,
por las dunas de arena donde levantara frágiles castillos,
por la niñez lejana que hoy aguarda en su Universo.
Déjala volar hacia la luz… hacia el dorado sol ardiente
Fuego y cenizas su corazón abriga, llanto y sonrisas…
amores y duelos, tibieza de nubes. Palomas que suelta.
Déjala soñar, que aletargue, que no tenga prisa,
que sepa que puedes cuidarla, que en ti está segura,
que en tu amor descansa, y estará tranquila.
Cuando una mujer sueña, se detiene el mundo
se aquietan las aguas, se serena el viento,
el grito del hombre se acalla, la muerte se vuelve
la vida florece con ecos de gloria, comienza, palpita,
el dolor se aquieta, se pierde… cierran las heridas.
Cuando ella se duerma, bésale los ojos, rózale los labios
arrópala y prende los leños, ponle suave música,
apaga la lámpara, y vela… no hables, déjala que sueñe...