ella estaba ahí

tecafeyletras

Poeta recién llegado
Ella estaba ahí
y eso era suficiente problema.

La luz mala del lugar,
las mesas con vasos de otros,
conversaciones girando en círculos
como si fueran perros viejos.

No pasó nada.

Y eso fue lo raro.

Porque uno cree
que las tragedias empiezan con portazos,
con gritos,
con hoteles.

Pero muchas veces empiezan así:

una persona a medio metro.
Unas manos quietas
midiendo las distancias.

Dos silencios
haciéndose sitio.

Yo la miraba
como se mira una ciudad
cuando ya sabes
que no vas a mudarte allí.

Había algo limpio en no acercarse.

Algo casi elegante.

Como dejar una botella entera
sobre la mesa
y salir sin más.

Sé que ella dijo algo,
y quizá yo respondí con cualquier cosa.

Al lado pasó alguien,
con un cigarro apagado entre los dedos,
mientras la tarde seguía cayendo
sin pedir ningún permiso.

Y entendí entonces algo.

Hay deseos
que no deben cumplirse.

Deben quedarse tensos,
vivos,
sin la decepción del cuerpo.

Porque alguien quizá pensó
que después de tocar
empieza el inventario:

la voz real,
el cansancio real,
las mañanas.

Al caer la tarde
pagué,
salí,
caminé unas cuantas calles.

Ella se fue
yo me fui;
espalda contra espalda,
las manos en los bolsillos.

Y por primera vez en mucho tiempo
sentí que perder algo
sin haberlo tenido
también era una forma extraña
de ganar sin haber sido.
 
Última edición:
Ella estaba ahí
y eso era suficiente problema.

La luz mala del lugar,
las mesas con vasos de otros,
conversaciones girando en círculos
como si fueran perros viejos.

No pasó nada.

Y eso fue lo raro.

Porque uno cree
que las tragedias empiezan con portazos,
con gritos,
con hoteles.

Pero muchas veces empiezan así:

una persona a medio metro.
Unas manos quietas
midiendo las distancias.

Dos silencios
haciéndose sitio.

Yo la miraba
como se mira una ciudad
cuando ya sabes
que no vas a mudarte allí.

Había algo limpio en no acercarse.

Algo casi elegante.

Como dejar una botella entera
sobre la mesa
y salir sin más.

Sé que ella dijo algo,
y quizá yo respondí con cualquier cosa.

Al lado pasó alguien,
con un cigarro apagado entre los dedos,
mientras la tarde seguía cayendo
sin pedir ningún permiso.

Y entendí entonces algo.

Hay deseos
que no deben cumplirse.

Deben quedarse tensos,
vivos,
sin la decepción del cuerpo.

Porque alguien quizá pensó
que después de tocar
empieza el inventario:

la voz real,
el cansancio real,
las mañanas.

Al caer la tarde
pagué,
salí,
caminé unas cuantas calles.

Ella se fue
yo me fui;
espalda contra espalda,
las manos en los bolsillos.

Y por primera vez en mucho tiempo
sentí que perder algo
sin haberlo tenido
también era una forma extraña
de ganar sin haber sido.
Tal vez un encuentro tenso por esa experiencia de perder algo sin haberlo tenido.
¿Será un victoria personal?

Saludos
 
Ella estaba ahí
y eso era suficiente problema.

La luz mala del lugar,
las mesas con vasos de otros,
conversaciones girando en círculos
como si fueran perros viejos.

No pasó nada.

Y eso fue lo raro.

Porque uno cree
que las tragedias empiezan con portazos,
con gritos,
con hoteles.

Pero muchas veces empiezan así:

una persona a medio metro.
Unas manos quietas
midiendo las distancias.

Dos silencios
haciéndose sitio.

Yo la miraba
como se mira una ciudad
cuando ya sabes
que no vas a mudarte allí.

Había algo limpio en no acercarse.

Algo casi elegante.

Como dejar una botella entera
sobre la mesa
y salir sin más.

Sé que ella dijo algo,
y quizá yo respondí con cualquier cosa.

Al lado pasó alguien,
con un cigarro apagado entre los dedos,
mientras la tarde seguía cayendo
sin pedir ningún permiso.

Y entendí entonces algo.

Hay deseos
que no deben cumplirse.

Deben quedarse tensos,
vivos,
sin la decepción del cuerpo.

Porque alguien quizá pensó
que después de tocar
empieza el inventario:

la voz real,
el cansancio real,
las mañanas.

Al caer la tarde
pagué,
salí,
caminé unas cuantas calles.

Ella se fue
yo me fui;
espalda contra espalda,
las manos en los bolsillos.

Y por primera vez en mucho tiempo
sentí que perder algo
sin haberlo tenido
también era una forma extraña
de ganar sin haber sido.
Maravilla de poema, siento que realista y amoroso al mismo tiempo, pero lo que sí, muy bueno. Un gusto leerte.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba