Puedo ahora recordarla sin que me duela,
sin que el sentimiento de culpa me persiga.
No era la mas bella, ni la mas bonita;
pero yo la adoraba absoluta.
Me dio de sus besos el primero,
también me dió su vez primera,
y yo le di mi tiempo, mi corazón entero.
No era mía porque nadie es de nadie,
pero nos amamos.
Fué su cuerpo tentación a mis deseos...
y sus besos atrayentes abismos.
Eramos los dos rebeldes, jovencitos,
irreverentes , atrevidos.
Yo un pecador irredemible,
tenorio disfrazado de cordero.
Y ella... ella me adoraba.
Me amaba inmerecida.
Suicidarse...
Es querer regresar el tiempo,
hasta otro tiempo mas amable;
es querer borrar las estrías
que no lograron formarse.
Intentar desde otro infierno,
ser creadores de otra especie.
alimentarse de arcilla y fuego.
Es ya rotos invocar al ego,
y en un grito renacer eterno;
como un fenix conquistar el cielo,
volverse realidad en los recuerdos ,
ceniza esparcida... llanto nuevo.
volver al jardín de las libélulas,
en larva convertida...en cieno,
renacer gusano... mariposa y vuelo.
Marianela decidió por los tres,
se llevó en su vientre mi hijo.
Porque la vida la castigó
...y se vengó conmigo.
Marianela renació por miles de dias a diario.
Y cada que venía una flor nacía...
una violeta, una amapola o una madreselva.
Renació bañada de lágrimas y sollozos...
en la súplica de un perdón.
En su penitencia ahogaba en mi,
mi deseo por la carne.
Hice de mi cuerpo un sagrario,
una arca bendita... un relicario.
y en mi penitencia la resucitaba a ella.
La que nunca se hizo... ni cuerpo, ni sangre.