Raamses
Poeta asiduo al portal
Ella succiona mi sangre
cómo aire para respirar,
dejo su firma en mi espalda
tras las razones de su huida,
entre más corría a sus caderas
el sol de Febrero anochecía.
No quiero, escupiré el veneno
estoy blanco por dentro
para sus escabrosas manos.
Cuando algún idiota te pregunte
y otra caminante quiera saber
hay que responder fuerte y alto
la quise hasta que me dejé de querer.
Ella me envió por unicornios
que luego me hizo fusilar.
Dignidad no te escapes del pecho
porque luego uno se arrepiente,
muy cobarde para muchas cosas
pero nunca para cortarme por ella,
al fin de mes no sabes quien rayos
te devuelve la mirada al espejo.
Esta vez, la pasividad es la cura
es el estado mental que sufre
en un hermoso silencio.
Cuando sólo se quiere volver
ella desinteresada dirá "ir",
la sinceridad se quedó tonta
dando más te deja en menos.
Ella me envió por unicornios
que luego me hizo fusilar.
cómo aire para respirar,
dejo su firma en mi espalda
tras las razones de su huida,
entre más corría a sus caderas
el sol de Febrero anochecía.
No quiero, escupiré el veneno
estoy blanco por dentro
para sus escabrosas manos.
Cuando algún idiota te pregunte
y otra caminante quiera saber
hay que responder fuerte y alto
la quise hasta que me dejé de querer.
Ella me envió por unicornios
que luego me hizo fusilar.
Dignidad no te escapes del pecho
porque luego uno se arrepiente,
muy cobarde para muchas cosas
pero nunca para cortarme por ella,
al fin de mes no sabes quien rayos
te devuelve la mirada al espejo.
Esta vez, la pasividad es la cura
es el estado mental que sufre
en un hermoso silencio.
Cuando sólo se quiere volver
ella desinteresada dirá "ir",
la sinceridad se quedó tonta
dando más te deja en menos.
Ella me envió por unicornios
que luego me hizo fusilar.
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