Isabel Miranda de Robles
Poeta que considera el portal su segunda casa
ELLA… MODERNO PECADO
Ella me dijo, que se había enamorado; pero que no sabía de quien.
Que ansiaba las caricias de unas manos que no conocía y que sus imaginarios besos la hacían arder, que realizaba un sueño muy raro y que tenia miedo de tanto querer.
Aún así, había elegido ese secreto para cargar con él de por vida. No lo confesaría ni aún torturada por la felicidad que le inspira ni sería tema de conversación nunca con su mejor amiga, mucho menos en un confesionario lleno de velas encendidas. Dice que es un pecado moderno para el que tal vez no tengan purgatorio asignado todavía.
De entre los tantos secretos y pecados que hay en el mercado hoy día, se quedó con éste por los beneficios de discreción que ofrece. Su realidad, que a ser sincera, era muy inocente, se convenció de la necesidad de corromperla, para no morir de aburrimiento, dice que ya apestaba a “bueno” y que no cree que en el cielo tengan espacio para tantos miedos.
“Alguien me dijo que la palabra era adictiva, ¡cuánta razón tenia! Que si alguien me hacía el amor así, jamás lo olvidaría. Heme aquí: esperando verle aparecer en línea”.
Todo eso y mucho más me cuenta. Dice que ese amor es la puerta que la conduce a ella misma, la llave maestra de su risa, que le desenreda las más complicadas teorías.
Que se entrega, se confiesa, se declara, mas no se juzga, ni se sanciona ni se castiga. Que sus razones tiene, a favor y en descargo.
Ella me dice que la felicidad es algo escaso, que nunca estará de oferta, que su imaginación la ha comprado y que la gozará hasta el último centavo.
ISABEL
Última edición: