Ella Pintaba su Amor.

Maximo Barrera

Poeta recién llegado
Ella Pintaba su Amor.

Dos colores en su tabla,
una tela añejada con vino dulce
como alborada que cambia
a tonos su corazón, me seduce.

Desnuda pintaba sus colores,
sin ruido, sin prisa, dormía
quieta al amo de sus pinceles.

Huellas yo dejaba en su pubis,
mis besos, resbalaban por su boca,
ella pintaba aludiendo la lógica
entregándose a su amado adonis.

Pincelaba y coloreaba con sus cabellos
el estruendo de mi latir a lágrimas,
ella feliz dejaba al rojo mis cariños
en una tela azul aliada en sus enaguas.

Ella me hacía el amor a piel trigueña,
mi amada florida junto al volcán,
el viejo pincel construía campo y ojos marrones.

Ella se dejaba guiar y sonreía.
Pintaba desnuda y dormía sobre la tela.
Colores tiene su alma y flores su adolescencia.
Ella pintaba el amor con cosas que ya no existen.
 
Muy redondo. Un poema mundial. Está muy bien. Es esférico. Como un globo terráqueo.


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Última edición:
Tienes suerte de ser Antiguo, eso te protege. Yo llevo mas tiempo que muchos y nadie me protrege. En fin soy redondo, nunca tengo punto final.
 
Máximo, ¿ No tienes hada madrina ? Es una lástima. Necesitas acudir a un psicólogo. Yo lo hago, una vez por semana. Me muestra el camino sinuoso, de las emociones. Cada nueva situación, en la vida, nos provoca una respuesta inmediata. Si no gobernamos nuestros propios impulsos, la ola nos revuelca. Por consiguiente, es la conquista de esas olas emotivas, que nos invaden, la mejor salida. La más honrada.
 
Nada le pertenece al hombre para gobernarse.
La magia es una ilusion y las Adas no existen.
ya te conozco, tu no existes.
 
Ella Pintaba su Amor.

Dos colores en su tabla,
una tela añejada con vino dulce
como alborada que cambia
a tonos su corazón, me seduce.

Desnuda pintaba sus colores,
sin ruido, sin prisa, dormía
quieta al amo de sus pinceles.

Huellas yo dejaba en su pubis,
mis besos, resbalaban por su boca,
ella pintaba aludiendo la lógica
entregándose a su amado adonis.

Pincelaba y coloreaba con sus cabellos
el estruendo de mi latir a lágrimas,
ella feliz dejaba al rojo mis cariños
en una tela azul aliada en sus enaguas.

Ella me hacía el amor a piel trigueña,
mi amada florida junto al volcán,
el viejo pincel construía campo y ojos marrones.

Ella se dejaba guiar y sonreía.
Pintaba desnuda y dormía sobre la tela.
Colores tiene su alma y flores su adolescencia.
Ella pintaba el amor con cosas que ya no existen.
Muy bello lienzo poético plasmas con tus versos, deseo y amor y viceversa. Un abrazo amigo Maximo. Paco.
 
Ella Pintaba su Amor.

Dos colores en su tabla,
una tela añejada con vino dulce
como alborada que cambia
a tonos su corazón, me seduce.

Desnuda pintaba sus colores,
sin ruido, sin prisa, dormía
quieta al amo de sus pinceles.

Huellas yo dejaba en su pubis,
mis besos, resbalaban por su boca,
ella pintaba aludiendo la lógica
entregándose a su amado adonis.

Pincelaba y coloreaba con sus cabellos
el estruendo de mi latir a lágrimas,
ella feliz dejaba al rojo mis cariños
en una tela azul aliada en sus enaguas.

Ella me hacía el amor a piel trigueña,
mi amada florida junto al volcán,
el viejo pincel construía campo y ojos marrones.

Ella se dejaba guiar y sonreía.
Pintaba desnuda y dormía sobre la tela.
Colores tiene su alma y flores su adolescencia.
Ella pintaba el amor con cosas que ya no existen.

Colores y pinceladas para perpetuar ese amor que
dejaba un calido cromatismo de instintos creciente.
el poema es un lujo de contornos tan suaves como
cuando el pincel elabora el extravio de las
inquietudes sobre el lienzo.
magnifico. un aplauso. luzyabsenta
 
Maximo Barrera, post: 6027288, member: 107049"
Ella Pintaba su Amor.

Dos colores en su tabla,
una tela añejada con vino dulce
como alborada que cambia
a tonos su corazón, me seduce.

Desnuda pintaba sus colores,
sin ruido, sin prisa, dormía
quieta al amo de sus pinceles.

Huellas yo dejaba en su pubis,
mis besos, resbalaban por su boca,
ella pintaba aludiendo la lógica
entregándose a su amado adonis.

Pincelaba y coloreaba con sus cabellos
el estruendo de mi latir a lágrimas,
ella feliz dejaba al rojo mis cariños
en una tela azul aliada en sus enaguas.

Ella me hacía el amor a piel trigueña,
mi amada florida junto al volcán,
el viejo pincel construía campo y ojos marrones.

Ella se dejaba guiar y sonreía.
Pintaba desnuda y dormía sobre la tela.
Colores tiene su alma y flores su adolescencia.
Ella pintaba el amor con cosas que ya no existen

Colores y pinceladas para perpetuar ese amor que
dejaba un calido cromatismo de instintos creciente.
el poema es un lujo de contornos tan suaves como
cuando el pincel elabora el extravio de las
inquietudes sobre el lienzo.
magnifico. un aplauso. luzyabsenta
 

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