rauloscar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ella y sus dilemas
noche sin cama y la veda
donde suspira el sudor.
Ya no le lee sus poemas
y en su buzón gangrenan
pétalos, de una flor.
El que no sabia de otra cosa
mas que vender mariposas
bajo sabanas de sol.
Se quedo sin diccionario
pues al beber de sus labios
marchita quedo su voz.
Ay que dolor sus dilemas
agüita de sal en pena
de su sonrisa a este mar
donde la playa es un muro
y de sus olas perece
la espuma de madrugada
donde se embriaga el alcohol.
Para un botón
cuantas muestras
de ojales sin vestimenta
él se sabe preguntar
si como dedo al anillo
sin bodas de compromiso
él la supo desposar.
Ella siembra de olvido
espinas sobre el camino
y a un sol de arena le da
la sombra como testigo
que para él ya no hay nido
para en su piel desovar.
Ay que dolor sus dilemas
agüita de sal en pena
de su sonrisa a este mar
donde la playa es un muro
y de sus olas perece
la espuma de madrugada
donde se embriaga el alcohol.
noche sin cama y la veda
donde suspira el sudor.
Ya no le lee sus poemas
y en su buzón gangrenan
pétalos, de una flor.
El que no sabia de otra cosa
mas que vender mariposas
bajo sabanas de sol.
Se quedo sin diccionario
pues al beber de sus labios
marchita quedo su voz.
Ay que dolor sus dilemas
agüita de sal en pena
de su sonrisa a este mar
donde la playa es un muro
y de sus olas perece
la espuma de madrugada
donde se embriaga el alcohol.
Para un botón
cuantas muestras
de ojales sin vestimenta
él se sabe preguntar
si como dedo al anillo
sin bodas de compromiso
él la supo desposar.
Ella siembra de olvido
espinas sobre el camino
y a un sol de arena le da
la sombra como testigo
que para él ya no hay nido
para en su piel desovar.
Ay que dolor sus dilemas
agüita de sal en pena
de su sonrisa a este mar
donde la playa es un muro
y de sus olas perece
la espuma de madrugada
donde se embriaga el alcohol.