El se alejó de aquella
que le dio su corazón también su sino,
pues no alcanzó a dar su perdón a tal,
ella igual lloró,
lejana su ilusión, se fue extinguiendo,
se fue quedando en mar de amor
y hendida en corazón gimió aquella partida
que le ahogó,
el, sumido en tal razón perdió el honor,
huyó al refugio de los montes,
al centro de sus miedos,
y en gritos la llamó
lanzando al aire aquel clamor
que se hizo sordo en el olvido,
ella en silencios lastimeros
calló en amor lejano enfermo,
en su mente lo llamó
en un grito al tiempo,
y aquel que no escuchó
se hundió en alcohol,
siempre la busca,
siempre la encuentra,
en cada tarde, cada estrella,
en cada bella
que se cruza en su camino,
y aquella mueca que parece una sonrisa,
marcó su rostro, y su destino.
que le dio su corazón también su sino,
pues no alcanzó a dar su perdón a tal,
ella igual lloró,
lejana su ilusión, se fue extinguiendo,
se fue quedando en mar de amor
y hendida en corazón gimió aquella partida
que le ahogó,
el, sumido en tal razón perdió el honor,
huyó al refugio de los montes,
al centro de sus miedos,
y en gritos la llamó
lanzando al aire aquel clamor
que se hizo sordo en el olvido,
ella en silencios lastimeros
calló en amor lejano enfermo,
en su mente lo llamó
en un grito al tiempo,
y aquel que no escuchó
se hundió en alcohol,
siempre la busca,
siempre la encuentra,
en cada tarde, cada estrella,
en cada bella
que se cruza en su camino,
y aquella mueca que parece una sonrisa,
marcó su rostro, y su destino.