pablocarreño
Poeta recién llegado
La luz de la luna bañaba sus cuerpos esa noche fría,
Solo sentían el calor de sus miradas apasionadas.
Él miraba un su interior a trabes de de los ojos claros
y veía un ser hermoso, con cualidades ilimitadas.
Ella veía en él lo oportunidad de volver a sentir amor,
que tanto tiempo busco y que casi daba por perdido.
Creyó que era la oportunidad perfecta para que su alma
se llenara de ese sentimiento cubierto por el olvido.
Abrieron sus alas y partieron a un mundo mucho mejor,
tomados de la mano y sintiendo que no importaba nada.
Valaron sobre valles y sobre montañas siempre de la mano.
Con sus corazones unidos y sus almas entrelazadas
Pero las tormentas en las alturas son fuertes y despiadadas
y atravesarlas cuesta mucho esfuerzo y de a poco desgasta.
Él sintió que ya no era la misma la fuerza de su amada
y cargó su cuerpo abatido, hasta que su fuerza dijo basta.
Al ver caer a su amada caer deprisa y perderse en el vacío,
sintió que su alma se partía así como lo hicieron sus alas.
Rendido y entregado a su cruel destino, cayo su cuerpo
al olvido, perdiéndose para siempre su alma y sus alas
En las noches de invierno, cuando la luna esta llena
Si miras con atención entre todas las brillantes estrellas,
Veras a dos que casi están pegadas como si fueran una sola,
[FONT="]son las almas de estos amantes, las mas puras y bellas
Solo sentían el calor de sus miradas apasionadas.
Él miraba un su interior a trabes de de los ojos claros
y veía un ser hermoso, con cualidades ilimitadas.
Ella veía en él lo oportunidad de volver a sentir amor,
que tanto tiempo busco y que casi daba por perdido.
Creyó que era la oportunidad perfecta para que su alma
se llenara de ese sentimiento cubierto por el olvido.
Abrieron sus alas y partieron a un mundo mucho mejor,
tomados de la mano y sintiendo que no importaba nada.
Valaron sobre valles y sobre montañas siempre de la mano.
Con sus corazones unidos y sus almas entrelazadas
Pero las tormentas en las alturas son fuertes y despiadadas
y atravesarlas cuesta mucho esfuerzo y de a poco desgasta.
Él sintió que ya no era la misma la fuerza de su amada
y cargó su cuerpo abatido, hasta que su fuerza dijo basta.
Al ver caer a su amada caer deprisa y perderse en el vacío,
sintió que su alma se partía así como lo hicieron sus alas.
Rendido y entregado a su cruel destino, cayo su cuerpo
al olvido, perdiéndose para siempre su alma y sus alas
En las noches de invierno, cuando la luna esta llena
Si miras con atención entre todas las brillantes estrellas,
Veras a dos que casi están pegadas como si fueran una sola,
[FONT="]son las almas de estos amantes, las mas puras y bellas