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Ella y una guitarra

Josef Arreguín

Poeta recién llegado
Ella y una guitarra

Y aquí estoy
despues de noches de insomnio.
Despues del daño que me hiciste,
del dulce veneno que me diste.
Triste, sin fuerza para continuar,
pero aprendí que el amor no es,
lo que yo pensé, lo que de ti esperé.

Una guitarra rompe el silencio,
con esa melodía que acostumbrado
estoy ya a escuchar, con un tono
que acompaña esta penumbra,
que inunda mi interior y toma la forma
de tu sombra, que también se aleja de mí.
Es tanta mi soledad que ni algo
tan etéreo, quiere estar cerca de mí.

Roto el silencio por las notas oscuras,
de aquella guitarra de tono emocional,
seguidas por una voz suave, es ella,
me mira, inundando mi ser con cierta paz,
como un rocío de alegría sincera y pura,
es ella, su voz me llevó a aquel lugar
como una dosis de remedio, al dulce veneno
que aturdió mi ser, que me robó la calma,
es ella, mientras la escucho cantar,
me siento aliviado, y vuelvo a respirar.


 
Ella y una guitarra

Y aquí estoy
despues de noches de insomnio.
Despues del daño que me hiciste,
del dulce veneno que me diste.
Triste, sin fuerza para continuar,
pero aprendí que el amor no es,
lo que yo pensé, lo que de ti esperé.

Una guitarra rompe el silencio,
con esa melodía que acostumbrado
estoy ya a escuchar, con un tono
que acompaña esta penumbra,
que inunda mi interior y toma la forma
de tu sombra, que también se aleja de mí.
Es tanta mi soledad que ni algo
tan etéreo, quiere estar cerca de mí.

Roto el silencio por las notas oscuras,
de aquella guitarra de tono emocional,
seguidas por una voz suave, es ella,
me mira, inundando mi ser con cierta paz,
como un rocío de alegría sincera y pura,
es ella, su voz me llevó a aquel lugar
como una dosis de remedio, al dulce veneno
que aturdió mi ser, que me robó la calma,
es ella, mientras la escucho cantar,
me siento aliviado, y vuelvo a respirar.
La traición trae insomnio y sufrimiento.
Pasiones melancólicas qué luego irán encontrando el camino.

Saludos
 
Ella y una guitarra

Y aquí estoy
despues de noches de insomnio.
Despues del daño que me hiciste,
del dulce veneno que me diste.
Triste, sin fuerza para continuar,
pero aprendí que el amor no es,
lo que yo pensé, lo que de ti esperé.

Una guitarra rompe el silencio,
con esa melodía que acostumbrado
estoy ya a escuchar, con un tono
que acompaña esta penumbra,
que inunda mi interior y toma la forma
de tu sombra, que también se aleja de mí.
Es tanta mi soledad que ni algo
tan etéreo, quiere estar cerca de mí.

Roto el silencio por las notas oscuras,
de aquella guitarra de tono emocional,
seguidas por una voz suave, es ella,
me mira, inundando mi ser con cierta paz,
como un rocío de alegría sincera y pura,
es ella, su voz me llevó a aquel lugar
como una dosis de remedio, al dulce veneno
que aturdió mi ser, que me robó la calma,
es ella, mientras la escucho cantar,
me siento aliviado, y vuelvo a respirar.
Un poema muy profundo el que acompaña a esa guitarra en la soledad.
Me gustó.
Saludos.
 
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