La cúpula del cielo tirita
Y el ímpetu de la tarde se cierne sobre mí.
La piedra se parte
En mis manos:
“Gracias por el fuego”
En los bañados
Mis lágrimas se pierden
Y yo soy una,
Y soy ella:
María, la de los pies de plata,
La de las manos sedosas
Y los días amargos.
(…Gracias amor;
gracias locura)