Teo Moran
Poeta fiel al portal
Ella es el camino hacia la felicidad
el cual todos debemos transitar alguna vez,
mas bien ella es la propia ventura
donde los errantes cometas se encienden
y brevemente después desaparecen,
se hacen dueños de las noches eternas,
de los sonámbulos que sueñan con la luna
porque a veces soy un astronauta asceta
que tropieza ante la levedad de sus labios,
y ella es la huella dejada por las manos
en la más íntima comisura del corazón.
Ella es mi amada, es mi amiga y mi redención,
yo una loca idea que se origina en la noche
y se forja en lo abstracto de la razón.
Ella son mis latidos, mi oxígeno y mis ganas de vivir,
yo un árbol vacío cuando llega el invierno,
un pobre invento al no poder decir lo que siento
y con estas burdas palabras alcanzarle el corazón.
Ella es isla nacarada, es la ola del mar trastornado,
es el acantilado donde rompen los suspiros
y estos se rinden felices en sus labios,
el vuelo de la gaviota suspendido en el aire,
pero yo solo soy una nube solitaria
que perturba al sol con su delgada sombra
cuando ella como la brisa se enreda en mi alma,
soy una gota cristalina que se hunde en el mar
mas se siente distinta, se hace extraña,
porque lleva a su reflejo en su vida de cristal
y el océano es el lecho donde desnudos
hacemos el amor a la vista de un enorme volcán,
mientras las palmeras sombrean nuestro amor
y con la melodía de alguna hermosa canción
bailamos lentamente sin decir ninguna palabra,
solo reímos y nos olvidamos del mundo,
unidos en silencio somos nuestro refugio,
un lugar construido para nosotros dos.
Ella es todo lo que soy y necesito,
un reloj sin agujas y sin tiempo,
¡No sabes la alegría que me embarga
cuando de sus labios escucho un te quiero!
Y yo solo soy un burdo intento de poeta,
un pobre invento al no poder decir lo que siento
y con estas torpes palabras alcanzarle el corazón.