Navecita
Poeta veterano/a en el portal
Su vida la ha entregado a dibujar el placer en luces oscuras
esperando en una esquina maltratada y usada
al nuevo e infernal tacto de lenguas ajenas.
Prefiere aniquilar el bien que circunda su conciencia dormida
cobrándole a las horas la indecencia del edén de sus caricias,
fingiendo la fiebre que ensucia su timidez olvidada
mientras el dolor de un mordisco voraz la devuelve a su realidad.
Aquella realidad marginal de una niña convertida en nada
enclaustrada en cuartos desafinados rasgados de lágrimas.
Hoy, ella se ve como es
diferente a su ideal de dama frágil y delicada,
acorralada en la inmundicia de lo prohibido, de lo callado
en la pudrición de los gritos azotados de un par de horas agónicas.
Ella huye del reflejo que solía ser un haz iluminado,
evita pensar en lo espiritual.
¿Dios?... Lo ha borrado de su vocabulario
el cual se resume en las alas quebradas de una golondrina en un nicho húmedo de pecados.
Ella espera embriagada de alientos nauseabundos
el contrato de una nueva aventura vacía y sin sentido.
Ella espera ser, una noche más, la que perfumará de tabaco el cielo
y derramará gotas de entrañas en su rojo vestido.
esperando en una esquina maltratada y usada
al nuevo e infernal tacto de lenguas ajenas.
Prefiere aniquilar el bien que circunda su conciencia dormida
cobrándole a las horas la indecencia del edén de sus caricias,
fingiendo la fiebre que ensucia su timidez olvidada
mientras el dolor de un mordisco voraz la devuelve a su realidad.
Aquella realidad marginal de una niña convertida en nada
enclaustrada en cuartos desafinados rasgados de lágrimas.
Hoy, ella se ve como es
diferente a su ideal de dama frágil y delicada,
acorralada en la inmundicia de lo prohibido, de lo callado
en la pudrición de los gritos azotados de un par de horas agónicas.
Ella huye del reflejo que solía ser un haz iluminado,
evita pensar en lo espiritual.
¿Dios?... Lo ha borrado de su vocabulario
el cual se resume en las alas quebradas de una golondrina en un nicho húmedo de pecados.
Ella espera embriagada de alientos nauseabundos
el contrato de una nueva aventura vacía y sin sentido.
Ella espera ser, una noche más, la que perfumará de tabaco el cielo
y derramará gotas de entrañas en su rojo vestido.
Última edición: