Raúl Cerdeño
Poeta recién llegado
ELLA
de enseñarme tanto de mi mismo
que es mi mejor afrodisíaco.
Ella no busca compromiso habitual.
Una mujer de los pies a la cabeza
no debe perder su ganada libertad
ni merece que le inunde la tristeza.
Ella posee la sublime belleza deseada
la curiosa femenina curiosidad.
Tiene entre sus piernas una encrucijada
que me aleja de cualquier adversidad.
Ella sabe arrasarme con la mirada
intensa, mantenida, insinuando, desafiando.
Me infunde un profundo respeto
y la estaré toda mi vida amando.
Ella no sabe de enredos ni cautelas
su destreza es el ingenio innato
de enseñarme tanto de mi mismo
que es mi mejor afrodisíaco.
Ella no busca compromiso habitual.
Una mujer de los pies a la cabeza
no debe perder su ganada libertad
ni merece que le inunde la tristeza.
Ella posee la sublime belleza deseada
la curiosa femenina curiosidad.
Tiene entre sus piernas una encrucijada
que me aleja de cualquier adversidad.
Ella sabe arrasarme con la mirada
intensa, mantenida, insinuando, desafiando.
Me infunde un profundo respeto
y la estaré toda mi vida amando.
Raúl Cerdeño