Ella vestida con el encanto
Con el brillo de la serenidad
La eternidad del vaivén guía su canto
Hasta las costas de la soledad.
No hay guía más fatal que esta embustera
Lava, penar, duelo al alma,
El comienzo de una pesadilla eterna
Que jamás vera la luz del alba.
Noticia, el corazón palpita herido
Queriendo gritarle a la vida,
Ciega por doquier, ella ha querido
Ir; mas nunca ya a la salida.
Calla el hombre con el orgullo
Que mira hacia el suelo descontento
El no lo tiene, Bah préstale el tuyo
Que ya no existe, yo ya no lo siento.
Mira las aves en las nubes
Vuelan por lo alto y se matan
Vuela y dime que ves cuando subes
¡Dime! Que tus ojos te delatan.