Ella, esa persona cuyo nombre crea protuberancias en mi yugular.
Ella, esa persona que el odio y la envidia no sabe disimular.
Su falsa y persistente risa aturde al más tolerante,
pues lleva los celos y la inseguridad por delante.
Es, pues, una máscara de miedo e incomprensión.
Es, pues, una niña huérfana de corazón
cuyos sentimientos quedaron congelados con la brisa del desprecio,
a cuyas ideas y valores se les puede poner un precio.
¿Cuál es la tarifa de una vida miserable y desdichada,
que no se ha visto alumbrada por ninguna sonrisa inmaculada?
No, digo. Pues prefiero vivir rica de corazón y pobre de bienes,
pues no vendería mi opinión hacia nadie, sin importar quiénes.
Y si alguien lo quiere intentar, que trate de encandilarme con su oferta,
pues si quiere cederme una vida, no encontrará otra mejor que ésta.
Ella, esa persona que el odio y la envidia no sabe disimular.
Su falsa y persistente risa aturde al más tolerante,
pues lleva los celos y la inseguridad por delante.
Es, pues, una máscara de miedo e incomprensión.
Es, pues, una niña huérfana de corazón
cuyos sentimientos quedaron congelados con la brisa del desprecio,
a cuyas ideas y valores se les puede poner un precio.
¿Cuál es la tarifa de una vida miserable y desdichada,
que no se ha visto alumbrada por ninguna sonrisa inmaculada?
No, digo. Pues prefiero vivir rica de corazón y pobre de bienes,
pues no vendería mi opinión hacia nadie, sin importar quiénes.
Y si alguien lo quiere intentar, que trate de encandilarme con su oferta,
pues si quiere cederme una vida, no encontrará otra mejor que ésta.