En una banca de un parque bullicioso
donde el calor es sofocante
y el viento va lleno de polvo.
Donde el sol alumbra cada punto
que una mirada perdida alcanza a notar,
Ensimismado, caigo en letargo,
aquel en donde suelo pensar.
¿Qué es lo que ha pasado?
Me pregunto una y otra vez
¿Como llegue a este deplorable estado?
Donde agitado, respiro;
y cansado, sigo en mis pies
buscando una esperanza
que inútilmente encontraré.
Detrás de una falsa sonrisa
de una cara demacrada,
por recordarle una y otra vez.
Durante estas oscuras noches
y el alféizar de cada mañana.
Con el cantar de sus aves
a través de sus claras melodías
y cada uno de esos lugares
cuando le amaba en aquellos
añejos días
con las alusiones de los momentos
que jamás me serán borrados
sobres, papeles y cartas,
que ahora, yacen quemados.
volviendo sus restos a tierra,
donde lentamente crece pasto.
Donde tanto tiempo
¡Tardes enteras!
Juntos alguna vez caminamos.
Cuando esas horas eran dulces y cortas
siendo ella el centro de mi atención,
cubierta de helado, cacao y rosas
aquel gélido diciembre de antaño
Cuando en ese frío y helado invierno
mi chaqueta le envolvía,
Lluvia y niebla le aguardaban,
mientras en mis brazos ella dormía
¡Qué sensación era aquélla!
El cuidarla aquellas noches ''tristes''
cuando llovía.
Volviéndolas perpétuas y eternas
aún en estos cálidos y aviesos días
y cómo olvidar aquellos juegos
con los que tanto, alguna vez me divertí:
mojarse en la lluvia,
tirarse al suelo,
gritando con tal frenesí
dibujándome una sonrisa
mientras cansado dormía
Imaginándome que lo mismo, le ocurría
por la manera como me sonreía.
Agradecido estoy de aún poder cerrar los ojos
con cada noche que se avecina
con esta serie de insomnios
que me atormenta
día tras día.
Desde aquellos días cuando hablabamos
y escuchaba atentamente su dulce voz,
desde aquellos días cuando la veía
tomada del brazo de otro caballero,
aquellos días cuando su nombre evocaba
melancolía a mi ser,
aquella dulce flor fragante que hasta
la fecha vuelve a emerger.
Durante estas horas
oscuras, sombrías y grises;
del alba, de luz, de penumbras
y de tan apáticos matices,
donde me suelo perder.
Debajo de lunas, astros y luces
Entre esos ardientes soles
que extíntos creía y que
permanecen aún en mi ser.
Enterrando una vez más aquel pasado,
renunciando a lo que quiero
renunciando a lo que amo.
Renunciando a ella
de una vez por todas,
escribiendo, lo que en esos tiempos,
fue nuestra historia.
Ya que no encuentro descanso
ningún segundo, ningún minuto
ninguna hora.
Sólo una estrecha salida entre estos
versos que plasman el dolor al cual
esclavizado estoy ahora
y a esta imagen de mi mente que clavada
está en mi memoria
¿Cómo olvidaré esa piel de caoba, lisa y suave
donde facilmente me perdía?
Aquel cabello ondulado
recogido suavemente,
caireles bailando en el aire,
imagen que me absorbía.
Acompañada de aquel cuadro,
aquel Salto del Ángel
pintado a través de su cuello
Envuelto de ese aroma dulce,
perfume embriagante,
como característico sello.
Aquellas uñas pintadas
compartiendo colores
rojo brillante, rojo carmesí;
con esa blusa pequeña
de estampadas flores
cuando realmente le conocí.
Con sus contorneados ojos
y la forma inquisitva como me miraban,
la manera suave como sonreía
con esos tiernos y delicados labios,
vorágine de recuerdos cuando la besaba,
aquel crudo abril que se extinguía
Con una pluma desgastada
y la foto de ella en mi mano,
con un dolor agudo en el pecho
causado por un amor en vano.
Del cuál queda sólo cenizas,
bajo trémulos escombros
del sentimiento de uno,
de un sentimiento olvidado.
Recordándolo día tras día,
en un efímero momento
sumergido en música exánime,
cuando personas intervenían.
Recordándolo día tras día,
en aquellos tiempos angustiosos,
aquellos instantes volátiles
cuando a lo lejos la veía.
Separándonos la distancia
por nuestro errores, nuestras decisiones,
nuestras mentiras.
Por un sentimiento que poco a poco
frente a mis ojos, se desvanecía.
Sujetándome a esta vida encadenada
hasta que las palabres me falten
y sin más lágrimas derramadas,
sin más de estos versos rotos
que escribo como si me escuchara,
todas las noches, todos los días.
Hasta que la noche traiga calma,
aceptando el amargo presente,
dando por perdida la esperanza
de volverla a tener en mis brazos,
volverla a tener a mi lado,
de que vuelva a ser mía.
Despertando del letargo,
sin hallar respuestas,
a las interrogantes que me hacía.
Viendo que el sol se había ocultado,
dando lugar a las tinieblas
de las que tanto escribiría.
Lamentando así tu ausencia
en la que mucho tiempo
he pensado...
todos estos días.
Buscando solamente una cosa,
aprender a olvidarlo.
Así como tú...
lo olvidarías.
donde el calor es sofocante
y el viento va lleno de polvo.
Donde el sol alumbra cada punto
que una mirada perdida alcanza a notar,
Ensimismado, caigo en letargo,
aquel en donde suelo pensar.
¿Qué es lo que ha pasado?
Me pregunto una y otra vez
¿Como llegue a este deplorable estado?
Donde agitado, respiro;
y cansado, sigo en mis pies
buscando una esperanza
que inútilmente encontraré.
Detrás de una falsa sonrisa
de una cara demacrada,
por recordarle una y otra vez.
Durante estas oscuras noches
y el alféizar de cada mañana.
Con el cantar de sus aves
a través de sus claras melodías
y cada uno de esos lugares
cuando le amaba en aquellos
añejos días
con las alusiones de los momentos
que jamás me serán borrados
sobres, papeles y cartas,
que ahora, yacen quemados.
volviendo sus restos a tierra,
donde lentamente crece pasto.
Donde tanto tiempo
¡Tardes enteras!
Juntos alguna vez caminamos.
Cuando esas horas eran dulces y cortas
siendo ella el centro de mi atención,
cubierta de helado, cacao y rosas
aquel gélido diciembre de antaño
Cuando en ese frío y helado invierno
mi chaqueta le envolvía,
Lluvia y niebla le aguardaban,
mientras en mis brazos ella dormía
¡Qué sensación era aquélla!
El cuidarla aquellas noches ''tristes''
cuando llovía.
Volviéndolas perpétuas y eternas
aún en estos cálidos y aviesos días
y cómo olvidar aquellos juegos
con los que tanto, alguna vez me divertí:
mojarse en la lluvia,
tirarse al suelo,
gritando con tal frenesí
dibujándome una sonrisa
mientras cansado dormía
Imaginándome que lo mismo, le ocurría
por la manera como me sonreía.
Agradecido estoy de aún poder cerrar los ojos
con cada noche que se avecina
con esta serie de insomnios
que me atormenta
día tras día.
Desde aquellos días cuando hablabamos
y escuchaba atentamente su dulce voz,
desde aquellos días cuando la veía
tomada del brazo de otro caballero,
aquellos días cuando su nombre evocaba
melancolía a mi ser,
aquella dulce flor fragante que hasta
la fecha vuelve a emerger.
Durante estas horas
oscuras, sombrías y grises;
del alba, de luz, de penumbras
y de tan apáticos matices,
donde me suelo perder.
Debajo de lunas, astros y luces
Entre esos ardientes soles
que extíntos creía y que
permanecen aún en mi ser.
Enterrando una vez más aquel pasado,
renunciando a lo que quiero
renunciando a lo que amo.
Renunciando a ella
de una vez por todas,
escribiendo, lo que en esos tiempos,
fue nuestra historia.
Ya que no encuentro descanso
ningún segundo, ningún minuto
ninguna hora.
Sólo una estrecha salida entre estos
versos que plasman el dolor al cual
esclavizado estoy ahora
y a esta imagen de mi mente que clavada
está en mi memoria
¿Cómo olvidaré esa piel de caoba, lisa y suave
donde facilmente me perdía?
Aquel cabello ondulado
recogido suavemente,
caireles bailando en el aire,
imagen que me absorbía.
Acompañada de aquel cuadro,
aquel Salto del Ángel
pintado a través de su cuello
Envuelto de ese aroma dulce,
perfume embriagante,
como característico sello.
Aquellas uñas pintadas
compartiendo colores
rojo brillante, rojo carmesí;
con esa blusa pequeña
de estampadas flores
cuando realmente le conocí.
Con sus contorneados ojos
y la forma inquisitva como me miraban,
la manera suave como sonreía
con esos tiernos y delicados labios,
vorágine de recuerdos cuando la besaba,
aquel crudo abril que se extinguía
Con una pluma desgastada
y la foto de ella en mi mano,
con un dolor agudo en el pecho
causado por un amor en vano.
Del cuál queda sólo cenizas,
bajo trémulos escombros
del sentimiento de uno,
de un sentimiento olvidado.
Recordándolo día tras día,
en un efímero momento
sumergido en música exánime,
cuando personas intervenían.
Recordándolo día tras día,
en aquellos tiempos angustiosos,
aquellos instantes volátiles
cuando a lo lejos la veía.
Separándonos la distancia
por nuestro errores, nuestras decisiones,
nuestras mentiras.
Por un sentimiento que poco a poco
frente a mis ojos, se desvanecía.
Sujetándome a esta vida encadenada
hasta que las palabres me falten
y sin más lágrimas derramadas,
sin más de estos versos rotos
que escribo como si me escuchara,
todas las noches, todos los días.
Hasta que la noche traiga calma,
aceptando el amargo presente,
dando por perdida la esperanza
de volverla a tener en mis brazos,
volverla a tener a mi lado,
de que vuelva a ser mía.
Despertando del letargo,
sin hallar respuestas,
a las interrogantes que me hacía.
Viendo que el sol se había ocultado,
dando lugar a las tinieblas
de las que tanto escribiría.
Lamentando así tu ausencia
en la que mucho tiempo
he pensado...
todos estos días.
Buscando solamente una cosa,
aprender a olvidarlo.
Así como tú...
lo olvidarías.
danfdo