Sanamana
Poeta recién llegado
Primero estaba el mar, todo estaba oscuro.
No había sol, ni luna, ni gente, ni animales, ni plantas.
El mar estaba en todas partes.
Él era la Madre, la Madre, la Madre no era gente, ni nada, ni cosa alguna.
Ella era espítiru de lo que iba a venir y ella era pensamiento y memoria.
No había sol, ni luna, ni gente, ni animales, ni plantas.
El mar estaba en todas partes.
Él era la Madre, la Madre, la Madre no era gente, ni nada, ni cosa alguna.
Ella era espítiru de lo que iba a venir y ella era pensamiento y memoria.