Mary C. López
Una mujer de líneas y procesos.
Ella...
Parecía grácil su estampa,
dulce cereza el tono de su boca,
las manos cisnes con movilidad hermosa,
y la amplitud de su falda destello de sol,
parecía tan nívea su imagen,
tan nítida como rayo de luz emergiendo en la tarde,
así parecía ella…
Nadie pensaría al oír su nombre en otra imagen;
como suponer que al viento, sombras locas había de ella,
de su tristeza, de sus miedos, de sus envidias,
de sus soledades, de sus locuras, de sus amores fallidos,
y solo un pedacito genuino vivo.
¡Ah! Quién la viera tan bella por fuera,
y por dentro llorando en ese vacío que le muerde y daña.
Luz en declive, ella ha sido,
y duelen sus penas;
el frío no apaga incendios de alma;
detengan ahora sus falsas descendencias
¡debe volverse a si misma y sentir!
El dolor es daga que drena el alma,
tal vez mañana las sombras que de ella emanan,
no hagan más falta.
Mary C. López
25.02.2013
*LPPMCL
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