alfredo bonilla
Poeta recién llegado
Si ella algún día dejara de pensar en mi,
si me dejara de soñar,
quien me podría acompañar en mi oscuro rincón,
triste, solitario, gris apagado.
Ella se ha vuelto mi esperanza de sentir,
cuando la siento y pienso en mis brazos,
me doy cuenta entonces que ella es mi ser,
mi luz, es mi reír, es mi religión.
Cuanto amor hoy puede dar mi corazón
si te siento en cada latido,
si a mi alma guías en su cendal sendero,
y a mi cerebro inmutas al recordar tu andar.
Si, es tu mirada,
tu coqueta insinuación de ángel risueño
que sin querer volaste y te vi,
y mientras tus alas acaricie, pudiste reír.
Pido no me dejes de pensar,
no desees dejarme de soñar,
pues mientras me pienses y sueñes
serás mi candil en mi eterna oscuridad
si me dejara de soñar,
quien me podría acompañar en mi oscuro rincón,
triste, solitario, gris apagado.
Ella se ha vuelto mi esperanza de sentir,
cuando la siento y pienso en mis brazos,
me doy cuenta entonces que ella es mi ser,
mi luz, es mi reír, es mi religión.
Cuanto amor hoy puede dar mi corazón
si te siento en cada latido,
si a mi alma guías en su cendal sendero,
y a mi cerebro inmutas al recordar tu andar.
Si, es tu mirada,
tu coqueta insinuación de ángel risueño
que sin querer volaste y te vi,
y mientras tus alas acaricie, pudiste reír.
Pido no me dejes de pensar,
no desees dejarme de soñar,
pues mientras me pienses y sueñes
serás mi candil en mi eterna oscuridad