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Poeta recién llegado
Dos luceros eclipsados se centran en mi mirada,
la luna menguante, serena y calmada deja a mi boca pronunciar palabras,
mientras una dulce tormenta mece el caudal de una cascada,
rayos de sol recorren la playa de mi amada.
Un roce casi de ángel siente mi piel al tocarme,
la melodía mas bella es su voz al hablarme,
aroma a café, su piel es tan frágil
la cual no hace falta vestirle en diamantes.
Carrusel de alegría llevarla en mis sueños,
juguete sin niño las horas en su ausencia;
un carnaval de ilusiones que alimenta a mi alma,
rojo atardecer que motiva a mi existir.
Esa noche iluminada por la lúz de su mirada,
esa lluvia de granizo que golpea a mi esperanza;
caminar sobre la playa hasta dormir sobre su piel,
cavar su duro corazón y jamas salir de él.
la luna menguante, serena y calmada deja a mi boca pronunciar palabras,
mientras una dulce tormenta mece el caudal de una cascada,
rayos de sol recorren la playa de mi amada.
Un roce casi de ángel siente mi piel al tocarme,
la melodía mas bella es su voz al hablarme,
aroma a café, su piel es tan frágil
la cual no hace falta vestirle en diamantes.
Carrusel de alegría llevarla en mis sueños,
juguete sin niño las horas en su ausencia;
un carnaval de ilusiones que alimenta a mi alma,
rojo atardecer que motiva a mi existir.
Esa noche iluminada por la lúz de su mirada,
esa lluvia de granizo que golpea a mi esperanza;
caminar sobre la playa hasta dormir sobre su piel,
cavar su duro corazón y jamas salir de él.