Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ella
empapada por la luz
de farolas en la noche
atraviesa fronteras
de realidades sin rostro,
de absurdos espejismos
de colores pastel
de llamativos discursos
que se asfixian sin oxígeno.
Ella
envuelta en la nada de si misma
pisando en los espacios entre charcos,
acrecentando su huella en mi calzada
de adoquines desiguales,
donde su piel se amolda.
Ella
con su mirada abierta
de albatros impoluto,
revoluciona la mar
bajo el influjo de sus alas,
sabe cerrar abismos
que se ciernen caprichosos
como un bebé que llora
en las faldas de su madre.
Ella
con su cabello suelto
que no conoce anclajes
y sus manos resueltas
que desconocen hierros,
viniéndose hacia mi
como lápices de sangre
corriente de lluvia lenta
en la madrugada en verde.