Marcelo Mendiburu
Poeta recién llegado
Ella puede ser todo lo que necesito
La que odio, no soporto y me lastima
Ser la luz, ser silencio, ser un grito
Ser de mi poesía, única rima
Ella puede ser la noche eterna
O ser sol que me ciega y mi alma quema
Ser la sangre que corre por mis venas
Ser mi juez, mi asesina y mi condena
Ella puede ser como el verano
Cálida, amorosamente tierna
O tener la fuerza de un tornado
Cuando su mano busca a mi pierna
Ella puede ser todo y ser nada
Ser la sal o la azúcar según sea
Reposo de mi alma condenada
O en mi vida una mala idea
Más no puedo vivir sin su locura
Sin sus celos, su pasión su único abrazo
Saltando de su zona más oscura
A la magia que vive en su regazo
Ella es como un tango arrabalero
De Piazzolla, Goyeneche o de Gardel
Es la única mujer por la que muero
En las sabanas cansadas de un hotel.
Y no importa todo lo que ella sea
Si es mi cielo o infierno allí estaré
No hay quijote si no existe Dulcinea
De mi dama, caballero yo seré.
La que odio, no soporto y me lastima
Ser la luz, ser silencio, ser un grito
Ser de mi poesía, única rima
Ella puede ser la noche eterna
O ser sol que me ciega y mi alma quema
Ser la sangre que corre por mis venas
Ser mi juez, mi asesina y mi condena
Ella puede ser como el verano
Cálida, amorosamente tierna
O tener la fuerza de un tornado
Cuando su mano busca a mi pierna
Ella puede ser todo y ser nada
Ser la sal o la azúcar según sea
Reposo de mi alma condenada
O en mi vida una mala idea
Más no puedo vivir sin su locura
Sin sus celos, su pasión su único abrazo
Saltando de su zona más oscura
A la magia que vive en su regazo
Ella es como un tango arrabalero
De Piazzolla, Goyeneche o de Gardel
Es la única mujer por la que muero
En las sabanas cansadas de un hotel.
Y no importa todo lo que ella sea
Si es mi cielo o infierno allí estaré
No hay quijote si no existe Dulcinea
De mi dama, caballero yo seré.