Mariate
Poeta recién llegado
Mis piernas
pirámides erectas
templo de columnas góticas
mástiles de mármol
Blancas como palomas
en vuelo.
Ellas se mueven hacia ti
cadencias de rítmicos sones
Estatuas de cera
moldeadas a tus ojos
Formadas
a tu antojo
Fuego que abraza
leño que enciende
refugio de dioses
Caminan la hierba
y la savia corre
en sus venas azules.
Brotan estambres
de sus poros
Vellos suaves
transparentes
forman trigales de soles
espigas finas
generosas, fértiles.
Cántaro donde calmas
la sed
Bebida que embriaga
la desnudez
Ellas vuelven a tì
tiemblan bajo el ósculo
que las consume
Boca partida
lengua adherida
a la piel.
Cada paso transitan
el cielo y el infierno,
La distancia se acorta
cuando sueltan en vuelo.
Mis piernas,
anclaje a tierra
Sostienen el mundo
continúan el vientre.
Van hacia ti,
a tu dolor, a tu pecho
abierto
Donde tu corazón
dejó el latido
en sus muslos, en los pies
entre los dedos
Ah, mis piernas
recorriéndote,
rodeándote,
enraizadas a ti.
pirámides erectas
templo de columnas góticas
mástiles de mármol
Blancas como palomas
en vuelo.
Ellas se mueven hacia ti
cadencias de rítmicos sones
Estatuas de cera
moldeadas a tus ojos
Formadas
a tu antojo
Fuego que abraza
leño que enciende
refugio de dioses
Caminan la hierba
y la savia corre
en sus venas azules.
Brotan estambres
de sus poros
Vellos suaves
transparentes
forman trigales de soles
espigas finas
generosas, fértiles.
Cántaro donde calmas
la sed
Bebida que embriaga
la desnudez
Ellas vuelven a tì
tiemblan bajo el ósculo
que las consume
Boca partida
lengua adherida
a la piel.
Cada paso transitan
el cielo y el infierno,
La distancia se acorta
cuando sueltan en vuelo.
Mis piernas,
anclaje a tierra
Sostienen el mundo
continúan el vientre.
Van hacia ti,
a tu dolor, a tu pecho
abierto
Donde tu corazón
dejó el latido
en sus muslos, en los pies
entre los dedos
Ah, mis piernas
recorriéndote,
rodeándote,
enraizadas a ti.