Ricardo Alvarez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hay una supuesta raza humana que no tolero.
Déspotas que hablan en perorata,
arquitectos de muletas de vida ajena,
gimnastas diarios de la demagogia.
Con los amantes serviles, se sientan al festín como una logia..
Con diente voraz salvaje,. y garra reluciente,
consumen cerebros y devoran, de corazones hasta los dientes.
Tienen la piel blanca-pálida del espanto y
las entrañas negras de los insectos, perfumadas
con el aliento pútrido de los gusanos muertos.
No tienen la frente honrosa para lucir,
ni la mano clara y limpia del laborante.
¡ Si hay otros ¡
Que al respiro exhalan el aire fresco,
del monte de la paloma y el laurel y
cultivan el sensible jazmín en los huertos de enero.
Es una raza humanoide que me inflama,
de la espina dorsal abierta a mi ventrículo.
No me siento a la mesa del ágape de ostra y caviar, de la perdiz del tirano,
Con sus muñones de hierro y pisada impía,
bajo la mesa aplastan al inocente en el sepulcro vivo
de las frías tumbas.
¡ Con que manco brazo hizo dios al hombre mutilado de alma ¡
que arrasa con cobarde ímpetu el pan del hambre.
No tolero al humisero opulento que irrita mis venas,
ni al inclemente verdugo con disfraz de urbanidad,
ni su palabra de víbora culturosa.
¡ OH. Dama tirana y amarga con gorro frigio púrpura ¡
Como suplico a mis ojos que miren su mano enrojecida,
a mi lengua que repita en eco su cobardía,
para que mi memoria no olvide el frío hierro de sus manos
y el futuro no se acalambre con sus cerebros genéticos clonados.
¡ Trémulos pavorosos ¡
salgan de la gruta de bunker, a la luz que flagela,
muestren algo de rubor avergonzado,
o la colitis negra de sus entéricos omasos hundidos.
Segundos antes del precipicio de la vida,
ya no se hinchan los glotones, caen sin gloria al piso, y
con estrépito se desparraman, como aguas vivas pisoteadas.
Acuso a los parásitos apátridas,
ególatras adoradores del tótem de la avaricia gúlica y
si la balanza de la justicia aun esta afilada...
¡ Córtales al medio su frente de manteca ¡
Saca de la garganta los vasos humanos que se han bebido.
Y de la intestinos infectados...
¡ los pueblos y patrias que se comieron a dentelladas ¡
Déspotas que hablan en perorata,
arquitectos de muletas de vida ajena,
gimnastas diarios de la demagogia.
Con los amantes serviles, se sientan al festín como una logia..
Con diente voraz salvaje,. y garra reluciente,
consumen cerebros y devoran, de corazones hasta los dientes.
Tienen la piel blanca-pálida del espanto y
las entrañas negras de los insectos, perfumadas
con el aliento pútrido de los gusanos muertos.
No tienen la frente honrosa para lucir,
ni la mano clara y limpia del laborante.
¡ Si hay otros ¡
Que al respiro exhalan el aire fresco,
del monte de la paloma y el laurel y
cultivan el sensible jazmín en los huertos de enero.
Es una raza humanoide que me inflama,
de la espina dorsal abierta a mi ventrículo.
No me siento a la mesa del ágape de ostra y caviar, de la perdiz del tirano,
Con sus muñones de hierro y pisada impía,
bajo la mesa aplastan al inocente en el sepulcro vivo
de las frías tumbas.
¡ Con que manco brazo hizo dios al hombre mutilado de alma ¡
que arrasa con cobarde ímpetu el pan del hambre.
No tolero al humisero opulento que irrita mis venas,
ni al inclemente verdugo con disfraz de urbanidad,
ni su palabra de víbora culturosa.
¡ OH. Dama tirana y amarga con gorro frigio púrpura ¡
Como suplico a mis ojos que miren su mano enrojecida,
a mi lengua que repita en eco su cobardía,
para que mi memoria no olvide el frío hierro de sus manos
y el futuro no se acalambre con sus cerebros genéticos clonados.
¡ Trémulos pavorosos ¡
salgan de la gruta de bunker, a la luz que flagela,
muestren algo de rubor avergonzado,
o la colitis negra de sus entéricos omasos hundidos.
Segundos antes del precipicio de la vida,
ya no se hinchan los glotones, caen sin gloria al piso, y
con estrépito se desparraman, como aguas vivas pisoteadas.
Acuso a los parásitos apátridas,
ególatras adoradores del tótem de la avaricia gúlica y
si la balanza de la justicia aun esta afilada...
¡ Córtales al medio su frente de manteca ¡
Saca de la garganta los vasos humanos que se han bebido.
Y de la intestinos infectados...
¡ los pueblos y patrias que se comieron a dentelladas ¡