IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
No hay más inmenso silencio en el pecho
de una muerte que nos desea muertos,
no hay vacío más libre,
que el vacío que se busca,
no hay perdón que justifique,
ni oración que perdure,
no hay seres que existan,
sentidas vidas,
en un corazón pobre,
ni brota un cuerpo de roble
con un alma herida,
no hay espacio que se ofusque,
no hay límite entre horizontes apagados,
pero hay templanza entre infortunios,
hay carácter y sentido,
por una vida que es marca,
por una muerte que es semblante
del distante agrietamiento,
ahora que el horizonte se ha acercado,
ahora que se quiebra el suelo,
elocuente me encuentra el destino,
repartiendo mis adentros,
escuchados,
entendido,
y caemos alivianados.
de una muerte que nos desea muertos,
no hay vacío más libre,
que el vacío que se busca,
no hay perdón que justifique,
ni oración que perdure,
no hay seres que existan,
sentidas vidas,
en un corazón pobre,
ni brota un cuerpo de roble
con un alma herida,
no hay espacio que se ofusque,
no hay límite entre horizontes apagados,
pero hay templanza entre infortunios,
hay carácter y sentido,
por una vida que es marca,
por una muerte que es semblante
del distante agrietamiento,
ahora que el horizonte se ha acercado,
ahora que se quiebra el suelo,
elocuente me encuentra el destino,
repartiendo mis adentros,
escuchados,
entendido,
y caemos alivianados.