Belleza radiante que muestras a cada paso, no te dejes esconder y muéstrate para que todos te veamos, déjanos ver como paseas tu dulce resplandor, ¡oh mujer! ¡Dios ha creado una obra de arte! Ese cuerpo no me deja pensar en otra cosa que no seas tú, y solo tú haces que mi alma despierte a cada paso, el cosquilleo al ver la mujer es especial, es único. ¡Oh mujer! No te escondas. ¡Sal! Y déjanos hacer de nuestra imaginación un arte, no te ofendas pues tu belleza y cuerpo me hacen crear ilusiones al alcance de pocos. ¡Oh mujer! Déjate sentir. Es el único consuelo que me queda. Ni hasta el más mínimo ápice de imaginación puede comparar ese consuelo. ¡Mujer, siéntete orgullosa de ser preciosa y permitir que te contemplemos! ¡No te escondas ni te avergüences! Y Por lo que más quieras; ¡SAL!