Franklin Otoniel Cisnero
Poeta recién llegado
¡Oh si ella me besara en mi boca!
Con sus labios sabor a fresa
Mi sedienta vida se volvería loca
Por el amor de esa princesa.
Es hermosa como una estrella
Agradable y tierna como la luna,
Aunque yo sé que la luna es bella
Como una Joven no hay ninguna.
Delicada como pétalos de rosa,
Codiciada como tesoro bajo el mar.
Comprensible es una mujer hermosa.
Siete cualidades que debo respetar.
Su voz como el susurro de una flor
Que anuncian la llegada del invierno,
Visten al marchito campo de color
Arcoírico, con su canto dulce y tierno.
Sus ojos son como niñas asomadas
A dos humedecidas ventanas cristalinas,
Son niñas morenas muy enamoradas
Siete razones para amar a una femenina.
Tu amor para mi es la fragancia,
Que emana su sensible corazón.
Como una joven rosa en su infancia
Amarla y cuidarla es mi obligación.
¡Oh quien fuera el jardinero afortunado!
Que cuide las bellezas de una flor
Respete sus admiradores que han llegado
Buscando la hermosura que da el Señor.
¡Pobre el jardinero que no cuida!
Los delicados pétalos de una flor,
Será juzgado, si no se da la huida
Ahí será su lloro y su dolor.
Con mi poesía solo quiero amarte
Pues el escribir cambio por cantar,
Nueve cualidades de literatura y arte
Para una dama que debo respetar.
Autor:
Prof. Franklin Otoniel Cisnero Muñoz
(Poeta nicaragüense)
Con sus labios sabor a fresa
Mi sedienta vida se volvería loca
Por el amor de esa princesa.
Es hermosa como una estrella
Agradable y tierna como la luna,
Aunque yo sé que la luna es bella
Como una Joven no hay ninguna.
Delicada como pétalos de rosa,
Codiciada como tesoro bajo el mar.
Comprensible es una mujer hermosa.
Siete cualidades que debo respetar.
Su voz como el susurro de una flor
Que anuncian la llegada del invierno,
Visten al marchito campo de color
Arcoírico, con su canto dulce y tierno.
Sus ojos son como niñas asomadas
A dos humedecidas ventanas cristalinas,
Son niñas morenas muy enamoradas
Siete razones para amar a una femenina.
Tu amor para mi es la fragancia,
Que emana su sensible corazón.
Como una joven rosa en su infancia
Amarla y cuidarla es mi obligación.
¡Oh quien fuera el jardinero afortunado!
Que cuide las bellezas de una flor
Respete sus admiradores que han llegado
Buscando la hermosura que da el Señor.
¡Pobre el jardinero que no cuida!
Los delicados pétalos de una flor,
Será juzgado, si no se da la huida
Ahí será su lloro y su dolor.
Con mi poesía solo quiero amarte
Pues el escribir cambio por cantar,
Nueve cualidades de literatura y arte
Para una dama que debo respetar.
Autor:
Prof. Franklin Otoniel Cisnero Muñoz
(Poeta nicaragüense)
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