BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Como un muslo agitándose
en la espesura, me aguarda,
me espera, esa traviesa locura,
de los alféizares y las ventanas.
Desde los precipicios sinuosos
hasta
los valles de la desidia, una garganta
de premura, habita los ríos olvidados.
Me hundo en ese jazmín, olvido,
recuerdo, signos y materia, arcillas
opacas de un cuerpo feble, enmudecido.
Oh sí, a quién puedo hablarle, entonces?
De mis largas letanías, de mis puentes
cruzados, de los combates de las águilas
en los osarios del mediodía-.
©
en la espesura, me aguarda,
me espera, esa traviesa locura,
de los alféizares y las ventanas.
Desde los precipicios sinuosos
hasta
los valles de la desidia, una garganta
de premura, habita los ríos olvidados.
Me hundo en ese jazmín, olvido,
recuerdo, signos y materia, arcillas
opacas de un cuerpo feble, enmudecido.
Oh sí, a quién puedo hablarle, entonces?
De mis largas letanías, de mis puentes
cruzados, de los combates de las águilas
en los osarios del mediodía-.
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