Solsticio de primavera
Poeta fiel al portal
Embudo
Todos los seres humano que conozco
conviven y se enfrentan a la vida
usando el mismo palíndromo.
Tanto si lo llaman dios, extraterrestre, o fuerza universal,
siempre se refieren al mismo icono conceptual
Un ente con cabeza de embudo
Lo lean como lean, de derecho o de revés,
la puntada de ser el único ser con conciencia de la propia muerte
nos inflige la necesidad
de creer en esta inefable entelequia.
Donde todas nuestras contingencias, percepciones, creencias y cavilaciones,
se disuelven, centrífugamente, en un embudo.
¡Mágico embudo!
con cuerpo de alcaucil.
Cuando el invierno te deje desnudo,
todos descubrirán que tu esqueleto no es más que nuestras mentes
azoradas por morir
Esa nube se parece más a una carambita acicalada,
o aún más, a un avión de caza.
Pero mucho más se parece a una nube,
planetaria o no.
No hay mejor retrato de un hombre que su presente, el resto de su vida,
y la permanencia.
No existe él es bueno pero .,
o en el fondo ..
¡No existe!, en el fondo sólo hay un abismo,
como en las alturas, en los ojos, y en el propio abismo.
Las conjunciones, planetarias o no, son una sola.
Lástima que las dejemos espiralear por el mismo pico de volcán invertido.
Bien, nuestro punto de encaje esta situado en la razón,
no comprender los otros planos es tan normal como su inescrutabilidad.
Es común tirar todos nuestros miedos y esperanzas por el céfaloembudo,
al no saber, no comprender los misterios circundantes,
es normal creer en un ente inefable.
¿Qué haríamos sino con la incomprensión?
Quizás , sería mejor dejarla fluctuar, o tolerarla, o no enviciarla.
Quizás cualquier cosa sea mejor.
Pero eso no nos da derecho a crear algo tan mundano como un embudo,
donde todas nuestras incógnitas malhadadas son expurgadas
y olvidadas bajo los códices de la fé.
Y aunque esto suene arbitrario, todos mis axiomas y teoremas son indubitados.
.dedicado a las vísperas de una niña gris.
Todos los seres humano que conozco
conviven y se enfrentan a la vida
usando el mismo palíndromo.
Tanto si lo llaman dios, extraterrestre, o fuerza universal,
siempre se refieren al mismo icono conceptual
Un ente con cabeza de embudo
Lo lean como lean, de derecho o de revés,
la puntada de ser el único ser con conciencia de la propia muerte
nos inflige la necesidad
de creer en esta inefable entelequia.
Donde todas nuestras contingencias, percepciones, creencias y cavilaciones,
se disuelven, centrífugamente, en un embudo.
¡Mágico embudo!
con cuerpo de alcaucil.
Cuando el invierno te deje desnudo,
todos descubrirán que tu esqueleto no es más que nuestras mentes
azoradas por morir
Esa nube se parece más a una carambita acicalada,
o aún más, a un avión de caza.
Pero mucho más se parece a una nube,
planetaria o no.
No hay mejor retrato de un hombre que su presente, el resto de su vida,
y la permanencia.
No existe él es bueno pero .,
o en el fondo ..
¡No existe!, en el fondo sólo hay un abismo,
como en las alturas, en los ojos, y en el propio abismo.
Las conjunciones, planetarias o no, son una sola.
Lástima que las dejemos espiralear por el mismo pico de volcán invertido.
Bien, nuestro punto de encaje esta situado en la razón,
no comprender los otros planos es tan normal como su inescrutabilidad.
Es común tirar todos nuestros miedos y esperanzas por el céfaloembudo,
al no saber, no comprender los misterios circundantes,
es normal creer en un ente inefable.
¿Qué haríamos sino con la incomprensión?
Quizás , sería mejor dejarla fluctuar, o tolerarla, o no enviciarla.
Quizás cualquier cosa sea mejor.
Pero eso no nos da derecho a crear algo tan mundano como un embudo,
donde todas nuestras incógnitas malhadadas son expurgadas
y olvidadas bajo los códices de la fé.
Y aunque esto suene arbitrario, todos mis axiomas y teoremas son indubitados.
*espiralear, neologismo de espiral; céfaloembudo, cabeza de embudo.
Aparatdo I y II
Hablemos sobre el embudo.
I)
Yo prefiero intentar
¡No quiero ornamentas para mi ego!
no me sirven,
se quedan en la obviedad.
No quiero, aunque me lo regalen, insisto,
vuélvanse a su lugar.
Cuando el camino se me fue presentado, aún buscaba algún Ídolo, quizás dos,
el amor y Dios.
Luego la vida se irguió, y me miro con sus ojos de infinita protervidad, y comprendí,
que ese odio era sólo mi espejo,
que la felicidad parte del mismo centro neutral.
La vida nunca fue igual.
La muerte un peldaño al que transgredir
Y así comencé el camino entero, aunque lo sepa :
- nunca lo voy a terminar.
Entre morir esperando el aguacero universal,
yo prefiero intentar.
¡No quiero ornamentas para mi ego!
no me sirven,
se quedan en la obviedad.
No quiero, aunque me lo regalen, insisto,
vuélvanse a su lugar.
Cuando el camino se me fue presentado, aún buscaba algún Ídolo, quizás dos,
el amor y Dios.
Luego la vida se irguió, y me miro con sus ojos de infinita protervidad, y comprendí,
que ese odio era sólo mi espejo,
que la felicidad parte del mismo centro neutral.
La vida nunca fue igual.
La muerte un peldaño al que transgredir
Y así comencé el camino entero, aunque lo sepa :
- nunca lo voy a terminar.
Entre morir esperando el aguacero universal,
yo prefiero intentar.
II)
!Mirácula!
¡Mirácula!, ¡Mirácula! ¡Mirácula!,
la evanescencia se aletarga,
yo soy el que se adormila en el dulzor de su sopor.
¡Miracula!
Aunque el trovador sigue buscando su mendrugo de pan,
y la villanía palaciega sigue litigando una ramplona lealtad,
la clerencia sigue en los claustros monacales.
¡Y a pesar de esto,
la sabiduría nunca fue tan liminar!
¿Se empomará el doncel celeste a la princesa de la alta torre,
que llora en cautiverio, y espera con terca necedad?
¡Que aburrido son los lamentos de la época medieval!
Preguntas sin respuestas, preguntas de la jarcha.
La vicisitudes de sentirme tan importante como un dios
y un díptero a la vez
siempre me han traído quejumbrosas cefaleas.
Soy tan impune como la senectud,
y a la vez me siento tan frágil , como el porfiado insecto golpeando contra el quinqué.
¡Mirácula!, ¡Mirácula! ¡Mirácula!,
estoy hecho un carámbano,
y a pesar de todo,
me llego a sentir.
¡Mirácula!, ¡Mirácula! ¡Mirácula!,
la evanescencia se aletarga,
yo soy el que se adormila en el dulzor de su sopor.
¡Miracula!
Aunque el trovador sigue buscando su mendrugo de pan,
y la villanía palaciega sigue litigando una ramplona lealtad,
la clerencia sigue en los claustros monacales.
¡Y a pesar de esto,
la sabiduría nunca fue tan liminar!
¿Se empomará el doncel celeste a la princesa de la alta torre,
que llora en cautiverio, y espera con terca necedad?
¡Que aburrido son los lamentos de la época medieval!
Preguntas sin respuestas, preguntas de la jarcha.
La vicisitudes de sentirme tan importante como un dios
y un díptero a la vez
siempre me han traído quejumbrosas cefaleas.
Soy tan impune como la senectud,
y a la vez me siento tan frágil , como el porfiado insecto golpeando contra el quinqué.
¡Mirácula!, ¡Mirácula! ¡Mirácula!,
estoy hecho un carámbano,
y a pesar de todo,
me llego a sentir.
*Miracula en español antiguo significa milagro. Jarcha, tipo de poesía española de la época medieval que dejaba preguntas sin contestar, cabe destacar su parecido con la palabra garcha, que remite a la ventura de la doncella y el doncel. Quinqué, lámpara antigua.