Felipe Antonio Santorelli
Poeta que considera el portal su segunda casa
Estas emociones que parecen guillotinas
o enormes caribes de mordida feroz,
estas emociones tormentosas y atormentadas
que nos asechan sigilosas como depredadoras,
están ocultas en la oscuridad del silencio
hasta que atacan sin piedad.
Así es cómo hacemos lo que no queremos hacer,
así es cómo nos desconocemos,
sin comprender,
sin comprendernos.
Estas emociones bandidas;
escondidas
Dios sabe donde,
nos impelen al delito,
nos empujan al desorden,
nos impulsan sin tregua
a comportamientos inhumanos.
Y luego están las otras, las sublimes,
las que nos hacen más humanos.
Lástima que ambas anden de la mano.
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o enormes caribes de mordida feroz,
estas emociones tormentosas y atormentadas
que nos asechan sigilosas como depredadoras,
están ocultas en la oscuridad del silencio
hasta que atacan sin piedad.
Así es cómo hacemos lo que no queremos hacer,
así es cómo nos desconocemos,
sin comprender,
sin comprendernos.
Estas emociones bandidas;
escondidas
Dios sabe donde,
nos impelen al delito,
nos empujan al desorden,
nos impulsan sin tregua
a comportamientos inhumanos.
Y luego están las otras, las sublimes,
las que nos hacen más humanos.
Lástima que ambas anden de la mano.
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