Anthony White
Poeta recién llegado
Desdoblando quimeras
me fui engalanando de ti,
de tus ojillos tiernos y austeros
que me embriagaban de luz,
de tu luz,
y me fui acunando en tu esencia,
asido a tus caricias
para no caerme al abismo
del silencio
de tus caderas.
Y seguí devorando besos
de aquellos que tu me dabas,
sabrosos y angulados,
perennes en mis labios
que se hacían gigantes
en cada roce
con la cadencia
de dos lenguas
que se comían a voces.
Sutil como las olas del mar
empapaste de bienestar
la profundidad
de mi interior pudoroso
que, erguido e inhiesto,
se enredaba por momentos
en el sudor frío
de cada poro de tu cuerpo.
Antonio Blanco
me fui engalanando de ti,
de tus ojillos tiernos y austeros
que me embriagaban de luz,
de tu luz,
y me fui acunando en tu esencia,
asido a tus caricias
para no caerme al abismo
del silencio
de tus caderas.
Y seguí devorando besos
de aquellos que tu me dabas,
sabrosos y angulados,
perennes en mis labios
que se hacían gigantes
en cada roce
con la cadencia
de dos lenguas
que se comían a voces.
Sutil como las olas del mar
empapaste de bienestar
la profundidad
de mi interior pudoroso
que, erguido e inhiesto,
se enredaba por momentos
en el sudor frío
de cada poro de tu cuerpo.
Antonio Blanco