palabras
Poeta adicto al portal
Empezó el adiós cuando no me besaste,
cuando en silencio te fuiste de mi lado,
empezó lo que ya estaba terminado,
el final de este romance atormentado,
que acabado de nacer se vino al traste.
El exceso de pasión nos traicionó
lo quisimos vivir todo en un minuto,
descubrir el amor en lo absoluto,
exprimir la última gota de su fruto
y en su éxtasis de almíbar explotó.
Se nos fue de las manos por impaciencia,
por golosos, por viciosos, por lanzados,
por no saber controlar nuestros bocados
y empacharnos de deseos alocados
hasta abrumar la razón por opulencia.
Y al salir del frenesí nos descubrimos
como dos desconocidos extrañados,
no encajamos al quedar desenlazados,
atrapamos la experiencia por puñados
saciamos el egoísmo y sucumbimos.
Al despertar no supimos que decirnos,
más allá de la pasión no quedó nada,
una excusa, un disimulo, una mirada
el cruel silencio del alma acobardada
y sólo un triste vacío al despedirnos.
cuando en silencio te fuiste de mi lado,
empezó lo que ya estaba terminado,
el final de este romance atormentado,
que acabado de nacer se vino al traste.
El exceso de pasión nos traicionó
lo quisimos vivir todo en un minuto,
descubrir el amor en lo absoluto,
exprimir la última gota de su fruto
y en su éxtasis de almíbar explotó.
Se nos fue de las manos por impaciencia,
por golosos, por viciosos, por lanzados,
por no saber controlar nuestros bocados
y empacharnos de deseos alocados
hasta abrumar la razón por opulencia.
Y al salir del frenesí nos descubrimos
como dos desconocidos extrañados,
no encajamos al quedar desenlazados,
atrapamos la experiencia por puñados
saciamos el egoísmo y sucumbimos.
Al despertar no supimos que decirnos,
más allá de la pasión no quedó nada,
una excusa, un disimulo, una mirada
el cruel silencio del alma acobardada
y sólo un triste vacío al despedirnos.