versos rotos
La poesía es el cristal a través del que miro.
Cuando amanezca y la luz ciegue sueños,
y tu boca no repita los besos
que la noche me trajo en tus aviesos
labios, sabré que, baldíos mis empeños
por aferrarte a mí, empiezo a perderte.
Cuando el ocre otoño, no nos dibuje
junto al viejo árbol y nos arrebuje
bajo su manto de follaje inerte,
porque la senda del bosque olvide
nuestros paseos cogidos de la mano,
entonces se que querré retenerte.
Cuando amanezca y no halle qué divide
la cama en dos y en su centro un arcano,
sabré que fracasé y empiezo a perderte.