Carlos Aguilera Sendagorta
Poeta recién llegado
EMPIEZO DE NUEVO
Empiezo de nuevo de nuevo cada día
y de nuevo me encuentro al punto con lo mismo:
una y otra vez mi yo que no me fía
ni un ochavo a mi jornada expectativa.
Empiezo de nuevo y miro al suelo
y encuentro en él recuerdos del pasado
pues de hoy de mañana nada espero
y me ensombrezco antes de mirar hacia los cielos.
Me aseo, me visto, me jaleo, y bebo
un café tibio y presuroso
y salgo corriendo tras la idea
de hacer algo más que ayer
no desespero.
Estoy en el zaguán saliendo de mi casa;
la puerta está cerrada y yo por fuera
pienso que si he de volver de vacío en unas horas
habré de sonreír de nuevo a quien me espera.
Doy el paso de marcharme a la faena;
doy el paso mirando de frente y hacia fuera
mientras lloran autoestimas y esperanzas
y la razón y el querer no las consuelan.
Salgo cogido a un maletín cargado
de proyectos, de experiencias y de ideas
que bailan ahí dentro muy entre ellas
cual muchachas
y si tengo a quién y tengo tiempo
las presento con quien oiga, pueda y quiera.
Es hoy de nuevo mi destino
cargar con mi mañana
y habré de cargarlo siempre hasta la muerte
porque hoyes y ayeres son la historia
de las mañanas sin jornal amanecidas.
A la postre el fin es el camino
andado, recorrido,
y al fin haber llegado
aún con días de hambre, de sed y de mojado.
Es la muerte, en fin, que no haya nada
desconocido, inquietante, inesperado,
en el día que comenzó cada mañana.
Es la muerte sin eterno lo aburrido.
Y el cielo y el infierno los motivos
de ser hombres y no átomos inertes
pues elegimos mal o bien, premio o castigo .
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