En mis noches de hastío y somnolencia
en ese divagar extraño, disuelto entre las horas.
Que se debaten en pasar deprisa saltando
los senderos de un reloj marchito.
De agujas mancilladas, con su tic tac
al borde del colapso temporal.
Rozo las tenues líneas que las sombras dibujan
haciendo en los segundos un collar.
Entre perlas de flores aromadas
en primaveras verdes, en rosas de coral.
Agito mi pesada letanía por bandera
surcando mares adornados, por azucenas de marfil.
Llevando a la besana de tu boca
claveles de alegría y ramos de alelí.
Descubro vientos tristes que se agitan
en ese temporal casi difuso.
Vislumbro lejanía en la distancia
y a las montañas llego, cargado de ilusión.
Los valles que quedaron en la senda
reflejan las miradas de cada atardecer.
Y Yo en mis horas muertas clandestinas
renuncio a una partida de ajedrez.
en ese divagar extraño, disuelto entre las horas.
Que se debaten en pasar deprisa saltando
los senderos de un reloj marchito.
De agujas mancilladas, con su tic tac
al borde del colapso temporal.
Rozo las tenues líneas que las sombras dibujan
haciendo en los segundos un collar.
Entre perlas de flores aromadas
en primaveras verdes, en rosas de coral.
Agito mi pesada letanía por bandera
surcando mares adornados, por azucenas de marfil.
Llevando a la besana de tu boca
claveles de alegría y ramos de alelí.
Descubro vientos tristes que se agitan
en ese temporal casi difuso.
Vislumbro lejanía en la distancia
y a las montañas llego, cargado de ilusión.
Los valles que quedaron en la senda
reflejan las miradas de cada atardecer.
Y Yo en mis horas muertas clandestinas
renuncio a una partida de ajedrez.
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