joanmoypra
Poeta que considera el portal su segunda casa
Yo he nacido castellano, y en la Mancha me crié,
y en esta humilde y austera tierra mía,
en contacto con sus gentes
tan nobles y tan valientes,
siendo niño y junto a ellas
de su honradez me prende.
La necesidad o posiblemente el destino,
hizo a mis padres andar
de nuevo otro largo camino,
dejando atrás sus raíces como
olmos solitarios en nuestro pueblo vacío,
y en busca de un porvenir
a otras tierras nos marchamos,
y nuestras raíces echamos
tras el polvo del camino.
Valencia nos abrió sus brazos,
y el Turia en su serpenteo,
nos pareció una visión
que la providencia envió
para esta familia temerosa
dejara atrás su gran miedo,
a empezar una nueva vida
partiendo otra vez de cero:
en la tierra valenciana nos prendamos
de ese mar que baña sus doradas playas,
al igual que Don Quijote cuando
ante el Mediterráneo él se halla;
el contacto con sus gentes
alegres y hospitalarias,
mezcla de razas diversas
de esas que a sus costas arribaron
a lo largo de su brillante historia;
sus campos que son vergeles,
con sus naranjos en flor,
parecidos a jardines sembrados y cultivados
no por la mano del hombre,
si no, de la del mismo Dios.
Nuestra vida en estas tierras
y que como propias tomamos,
son sin duda el eslabón que
en nuestro carácter postrero
el mismo sirvió de unión,
para que estos ciudadanos
que como inmigrantes llegaron,
se sintieran en esa tierra
como nuevos valencianos,
sin menoscabo ni abandono
de su orgulloso pasado,
como hijos y herederos
de los hidalgos castellanos.
He recorrido lugares
que Don Quijote ya quisiera,
y caminado entre gentes
que ninots de fallas parecieran,
pero aunque los paisajes que
mis ojos ya gastados admiraron
en mis viajes pasados,
nada se puede comparar
con mis llanuras manchegas,
con sus cepas en formación
alineadas como tropas en espera,
a que el general ponga el verde camuflaje
al despuntar la lluviosa primavera,
y empezar a preparar
esos racimos de doradas uvas,
que terminando el estío,
serán convertidas en ese néctar de los dioses,
y que todos llamamos vino;
sin olvidarnos la luz de esos
Mediterráneos paisajes en mi tierra de adopción,
que plasmaron en pinturas
y describieron en novelas esos pintores,
escritores y poetas que la fertilidad
de esta tierra con orgullo nos legara.
Después de recorrido el mundo
del uno al otro confín,
gracias a mi arriesgada profesión
y que por eso la elegí;
he llegado a comprender la importancia
de tener como idioma el español,
ese idioma universal, que en el mundo
en que vivimos cada vez se habla más;
nuestra cultura inmortal de Cervantes
y muchos que él antes,
y otros que después vendrán,
para ser engrandecidos por su dedicación y talento,
ellos reconocidos serán,
o bien cuando estos sean muertos,
o si lejos de su Patria están;
Para todos ellos dejo como agradecimiento
unos renglones escritos por uno de los escritores
más incomprendidos de su tiempo. Don José Zorrilla:
trémula traigo la mano y cana la cabellera,
más aun traigo el alma entera y brío en el corazón
y aun puedo buen castellano lanzar con mi último aliento
un ¡bravo! a vuestro talento, y un ¡viva! a nuestra Nación.
Joanmoypra/marzo/2010
y en esta humilde y austera tierra mía,
en contacto con sus gentes
tan nobles y tan valientes,
siendo niño y junto a ellas
de su honradez me prende.
La necesidad o posiblemente el destino,
hizo a mis padres andar
de nuevo otro largo camino,
dejando atrás sus raíces como
olmos solitarios en nuestro pueblo vacío,
y en busca de un porvenir
a otras tierras nos marchamos,
y nuestras raíces echamos
tras el polvo del camino.
Valencia nos abrió sus brazos,
y el Turia en su serpenteo,
nos pareció una visión
que la providencia envió
para esta familia temerosa
dejara atrás su gran miedo,
a empezar una nueva vida
partiendo otra vez de cero:
en la tierra valenciana nos prendamos
de ese mar que baña sus doradas playas,
al igual que Don Quijote cuando
ante el Mediterráneo él se halla;
el contacto con sus gentes
alegres y hospitalarias,
mezcla de razas diversas
de esas que a sus costas arribaron
a lo largo de su brillante historia;
sus campos que son vergeles,
con sus naranjos en flor,
parecidos a jardines sembrados y cultivados
no por la mano del hombre,
si no, de la del mismo Dios.
Nuestra vida en estas tierras
y que como propias tomamos,
son sin duda el eslabón que
en nuestro carácter postrero
el mismo sirvió de unión,
para que estos ciudadanos
que como inmigrantes llegaron,
se sintieran en esa tierra
como nuevos valencianos,
sin menoscabo ni abandono
de su orgulloso pasado,
como hijos y herederos
de los hidalgos castellanos.
He recorrido lugares
que Don Quijote ya quisiera,
y caminado entre gentes
que ninots de fallas parecieran,
pero aunque los paisajes que
mis ojos ya gastados admiraron
en mis viajes pasados,
nada se puede comparar
con mis llanuras manchegas,
con sus cepas en formación
alineadas como tropas en espera,
a que el general ponga el verde camuflaje
al despuntar la lluviosa primavera,
y empezar a preparar
esos racimos de doradas uvas,
que terminando el estío,
serán convertidas en ese néctar de los dioses,
y que todos llamamos vino;
sin olvidarnos la luz de esos
Mediterráneos paisajes en mi tierra de adopción,
que plasmaron en pinturas
y describieron en novelas esos pintores,
escritores y poetas que la fertilidad
de esta tierra con orgullo nos legara.
Después de recorrido el mundo
del uno al otro confín,
gracias a mi arriesgada profesión
y que por eso la elegí;
he llegado a comprender la importancia
de tener como idioma el español,
ese idioma universal, que en el mundo
en que vivimos cada vez se habla más;
nuestra cultura inmortal de Cervantes
y muchos que él antes,
y otros que después vendrán,
para ser engrandecidos por su dedicación y talento,
ellos reconocidos serán,
o bien cuando estos sean muertos,
o si lejos de su Patria están;
Para todos ellos dejo como agradecimiento
unos renglones escritos por uno de los escritores
más incomprendidos de su tiempo. Don José Zorrilla:
trémula traigo la mano y cana la cabellera,
más aun traigo el alma entera y brío en el corazón
y aun puedo buen castellano lanzar con mi último aliento
un ¡bravo! a vuestro talento, y un ¡viva! a nuestra Nación.
Joanmoypra/marzo/2010