AUGUSTO SILVA ACEVEDO
Poeta veterano en MP
EN CADA MADRUGADA
ME HE INTERNADO
en el corazón de una madrugada
desgarrada, quebrada por la soledad
y el ensueño verde de un beso que nace
desde la sangre y el cielo mismo...
Desde el alarido sublime de mis entrañas,
nacen tus manos y tus besos,
creo a veces, que yo te he nacido
sin parirte, desde la melodía fresca
de una guitarra embriagada de noches
noctámbulas, llenas de pasiones de cristal.
En cada madrugada,
donde navega mi alma solitaria,
están tus orgasmos, tus labios
y esa piel que tiene forma de universo.
Es por eso que profundizo en cada desvelo
y me convierto en el naufrago
de un recuerdo colorido, que solo cabe
en mi sangre y en tu promesa futura
y floral. A esta edad, solo me duele
esa distancia tangible y horrenda;
y por eso es que deambulo en cada
calle de esas madrugadas que amenazan
y no ejecutan, porque entienden
que mi amor y mi dulce espera,
nacen de tus manos y tus besos
de todos los días y todas las noches...
ME HE INTERNADO
en el corazón de una madrugada
desgarrada, quebrada por la soledad
y el ensueño verde de un beso que nace
desde la sangre y el cielo mismo...
Desde el alarido sublime de mis entrañas,
nacen tus manos y tus besos,
creo a veces, que yo te he nacido
sin parirte, desde la melodía fresca
de una guitarra embriagada de noches
noctámbulas, llenas de pasiones de cristal.
En cada madrugada,
donde navega mi alma solitaria,
están tus orgasmos, tus labios
y esa piel que tiene forma de universo.
Es por eso que profundizo en cada desvelo
y me convierto en el naufrago
de un recuerdo colorido, que solo cabe
en mi sangre y en tu promesa futura
y floral. A esta edad, solo me duele
esa distancia tangible y horrenda;
y por eso es que deambulo en cada
calle de esas madrugadas que amenazan
y no ejecutan, porque entienden
que mi amor y mi dulce espera,
nacen de tus manos y tus besos
de todos los días y todas las noches...