En cuerpo y alma,
frente a frente,
me fui perdiendo en el océano de tu mirada.
Una tenue luz de la mesilla,
grababa sobre las paredes del aposento,
bohemias siluetas en tan
romántico momento.
Brindamos con el preciado y
burbujeante líquido dorado
sin dejar de mirarnos.
Tus ojos y los míos,
eran como un libro abierto de hojas en blanco
en donde las miradas,
comenzaban a escribir la pasión.
Con ternura,
ungí tu exótico y sensual cuerpo con cava
a la vez que mis manos,
tu sedosa piel moldeaba.
En cuerpo y alma,
bebí de tu cuerpo impregnado,
saboreé la miel de tus labios
y absorbí el amor de tu boca.
En cuerpo y alma,
entrelazábamos los cuerpos
mientras suspiros en medio del ambiente,
rompían el silencio para arder
en la hoguera de los sentimientos.
Nos regalamos una noche de miradas,
de corazones latiendo al unísono,
de un único deseo.
Una noche en la que sobraron las palabras y
florecieron los besos, en cuerpo y alma.
Luis Prieto Espinosa
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