CARLOS CESAR
Poeta recién llegado
¿En dónde está aquella mujer?
Hay algo que intranquiliza a mi mente.
El insomnio me ha invadido en los últimos meses
una pregunta me perturba de repente:
¿En dónde está esa mujer a la que amé con creces?.
Aquella que me abría las puertas del cielo
tan solo con mirarla a los ojos.
La que me hacia elevar el vuelo
al besar sus labios carnosos.
La misma que me enseñó a amar
y demostró con hechos su valía.
Aquella a la que nadie podría odiar
porque irradiaba paz y armonía.
Aquella que un día me dijo: no existe el amor
que era solo una maldita utopía.
Aquella que ignoraba su valor
y que muchas noches soñé mía.
¿En dónde está? se ha ido para siempre
ya no es dulce ni angelical
ahora es soberbia y fría
ha perdido ese toque celestial
Que a cualquiera conmovía.
Tal vez el error yo lo he cometido
al crear a tu alrededor una ilusión
ahora que por ella estoy dolido
ni a su nombre hago alusión.
No hay nada peor para el corazón
que la traición al sentimiento
no hay golpe mas fuerte para el amor
cuando el ser amado nos provoca sufrimiento
Prefiero recordarla como yo la creía
buena, noble, sencilla y amorosa.
Tierna, fuerte, orgullosa, llena de alegría
Como al ser más especial: mi ángel, mi niña y mi diosa.
Hay algo que intranquiliza a mi mente.
El insomnio me ha invadido en los últimos meses
una pregunta me perturba de repente:
¿En dónde está esa mujer a la que amé con creces?.
Aquella que me abría las puertas del cielo
tan solo con mirarla a los ojos.
La que me hacia elevar el vuelo
al besar sus labios carnosos.
La misma que me enseñó a amar
y demostró con hechos su valía.
Aquella a la que nadie podría odiar
porque irradiaba paz y armonía.
Aquella que un día me dijo: no existe el amor
que era solo una maldita utopía.
Aquella que ignoraba su valor
y que muchas noches soñé mía.
¿En dónde está? se ha ido para siempre
ya no es dulce ni angelical
ahora es soberbia y fría
ha perdido ese toque celestial
Que a cualquiera conmovía.
Tal vez el error yo lo he cometido
al crear a tu alrededor una ilusión
ahora que por ella estoy dolido
ni a su nombre hago alusión.
No hay nada peor para el corazón
que la traición al sentimiento
no hay golpe mas fuerte para el amor
cuando el ser amado nos provoca sufrimiento
Prefiero recordarla como yo la creía
buena, noble, sencilla y amorosa.
Tierna, fuerte, orgullosa, llena de alegría
Como al ser más especial: mi ángel, mi niña y mi diosa.