Pepe Brg
Poeta recién llegado
En donde
se acuñaron las palabras
formando el coito del ser
que las escribía,
mientras la mirada de la dama
sorprendía a los viajeros de aquel
lugar con el alcohol en las manos
de poetas ebrios,
que hablaban y escupían
que sonreían y maldecían
al amor que alguna ves estuvo es sus brazos,
pero con el mismo boleto en mano, se fueron
sin remordimiento a un país lejano.
Iban trazos de trozos de versos
todos al lugar del cantante,
las luces se centraron en su guitarra
y con el viento la lírica de sus canciones, mas celosas
que otras escritas por un desenfrenado dolido de mi época joven,
aquella noche trajo, una chispa con su falda bien puesta
un joven recién agregado al mundo de los adultos,
y un policía corrupto, sediento por dinero.
Todo se movía a mí alrededor
cada quien con los suyos
mis versos y mi toque fiel al puro,
era una película en blanco y negro
sin palabras, una pareja se comía a besos
otra recién terminada, y la del fondo
iniciaba con la guerra.
Eran las mismas palabras, el mismo sabor
del alcohol, la misma gente
los mismos sentidos, uno que otro cojo
una que otra maldición,
ya para el final de la séptima canción
llego tu cuerpo, cansado, sediento
con su mirada tierna desconfiada,
con amigas y con dinero,
tu al centro de la barra, yo al otro lado cerda de tu hombro ajeno,
Basto con una sola vos para desatar mis cadenas
para revivir la faena loca de mi corazón
que moría por pedirte un beso,
que no dormía en la ebriedad de la noche
solo necesitaba el roce de las pieles
para pedir perdón y preguntar tú nombre.
J Barragán
se acuñaron las palabras
formando el coito del ser
que las escribía,
mientras la mirada de la dama
sorprendía a los viajeros de aquel
lugar con el alcohol en las manos
de poetas ebrios,
que hablaban y escupían
que sonreían y maldecían
al amor que alguna ves estuvo es sus brazos,
pero con el mismo boleto en mano, se fueron
sin remordimiento a un país lejano.
Iban trazos de trozos de versos
todos al lugar del cantante,
las luces se centraron en su guitarra
y con el viento la lírica de sus canciones, mas celosas
que otras escritas por un desenfrenado dolido de mi época joven,
aquella noche trajo, una chispa con su falda bien puesta
un joven recién agregado al mundo de los adultos,
y un policía corrupto, sediento por dinero.
Todo se movía a mí alrededor
cada quien con los suyos
mis versos y mi toque fiel al puro,
era una película en blanco y negro
sin palabras, una pareja se comía a besos
otra recién terminada, y la del fondo
iniciaba con la guerra.
Eran las mismas palabras, el mismo sabor
del alcohol, la misma gente
los mismos sentidos, uno que otro cojo
una que otra maldición,
ya para el final de la séptima canción
llego tu cuerpo, cansado, sediento
con su mirada tierna desconfiada,
con amigas y con dinero,
tu al centro de la barra, yo al otro lado cerda de tu hombro ajeno,
Basto con una sola vos para desatar mis cadenas
para revivir la faena loca de mi corazón
que moría por pedirte un beso,
que no dormía en la ebriedad de la noche
solo necesitaba el roce de las pieles
para pedir perdón y preguntar tú nombre.
J Barragán