VICTOR SANTA ROSA
Poeta fiel al portal
¿EN DONDE ESTARAS?.
Dónde estarás que hasta la soledad pregunta por ti?.
Mi alma sin respuesta enmudece tu prolongado silencio,
ya no recuerdo el eco de tu voz ni la última vez que te vi,
sumiéndome en desconsuelo mi llamado a tu desprecio.
Nuestro destino cuál flor de un día,
floreció en emociones pronto marchitas,
a pesar de regarlas con lágrimas en agonía,
fueron muriendo junto al alma contrita
En mis noches de desvelo abrazado a la nada,
tu presencia en mis adentros en visita inusitada,
palpo tu fragancia en mi lecho y en la almohada,
el olor de tu cabello mi esencia tan amada.
Te necesito en mis noches serenas,
esas horas que tengo mi espíritu en calma,
rememoro tu voz cómo el mar sus Sirenas,
deseo tus besos con toda el alma.
Bajo el amanecer y al despuntar el alba,
abrumados aún los cielos por nocturnal desvelo,
incipientes fulgores de dorado sol en mi ventana,
me reflejan ese rostro que tanto venero.
Te llamé ausencia y te materializas en mis sentidos,
en mi sueños te siento y palpo de tu piel la tersura,
emociones que me procuran momentos tan apetecidos,
y hacen rebozar imaginaria copa de amor y ternura.
Grito perdido en el eco de la ausencia,
tu voz no responde mi doliente llamado,
ilusión que no fue amor si no penitencia,
que a tu indiferencia me tiene postrado.
Autor: Víctor A. Arana,
(VICTOR SANTA ROSA),
Cincinnati, Ohio, Noviembre 2008.
Dónde estarás que hasta la soledad pregunta por ti?.
Mi alma sin respuesta enmudece tu prolongado silencio,
ya no recuerdo el eco de tu voz ni la última vez que te vi,
sumiéndome en desconsuelo mi llamado a tu desprecio.
Nuestro destino cuál flor de un día,
floreció en emociones pronto marchitas,
a pesar de regarlas con lágrimas en agonía,
fueron muriendo junto al alma contrita
En mis noches de desvelo abrazado a la nada,
tu presencia en mis adentros en visita inusitada,
palpo tu fragancia en mi lecho y en la almohada,
el olor de tu cabello mi esencia tan amada.
Te necesito en mis noches serenas,
esas horas que tengo mi espíritu en calma,
rememoro tu voz cómo el mar sus Sirenas,
deseo tus besos con toda el alma.
Bajo el amanecer y al despuntar el alba,
abrumados aún los cielos por nocturnal desvelo,
incipientes fulgores de dorado sol en mi ventana,
me reflejan ese rostro que tanto venero.
Te llamé ausencia y te materializas en mis sentidos,
en mi sueños te siento y palpo de tu piel la tersura,
emociones que me procuran momentos tan apetecidos,
y hacen rebozar imaginaria copa de amor y ternura.
Grito perdido en el eco de la ausencia,
tu voz no responde mi doliente llamado,
ilusión que no fue amor si no penitencia,
que a tu indiferencia me tiene postrado.
Autor: Víctor A. Arana,
(VICTOR SANTA ROSA),
Cincinnati, Ohio, Noviembre 2008.
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