Lorenzo Salamanca Garcia
Poeta fiel al portal
Detesto los grandes discursos:
Collar de palabras engarzadas
para embaucar.
Entiendo mejor al que se moja
en silencio.
Mi escala de reputación
esta algo trastocada:
Presto más atención a los de apariencia
despreciable.
Conozco a un chico que recoge cartones
a diario
y lleva a su madre a la misa de los señoritos
los domingos .
Escudriño la paz
en los rincones del devenir.
Si alguna vez enfermo sin cura
adornad mi alcoba
con “la noche estrellada” de Van Gogh
y “los nenúfares” de Monet.
A veces me pierdo
y me encuentro entre los restos.
Debo la vida a varios amigos.
He comprobado que la distancia se esfuma
cuando hierve el deseo.
Entonces la soledad se tiñe de recuerdos
y yo, como Icaro,
salto y casi vuelo.
Cuando llega la noche acampo
en el arrabal de tus ganas.
En los charcos de la memoria
sobreviven los últimos besos.
Collar de palabras engarzadas
para embaucar.
Entiendo mejor al que se moja
en silencio.
Mi escala de reputación
esta algo trastocada:
Presto más atención a los de apariencia
despreciable.
Conozco a un chico que recoge cartones
a diario
y lleva a su madre a la misa de los señoritos
los domingos .
Escudriño la paz
en los rincones del devenir.
Si alguna vez enfermo sin cura
adornad mi alcoba
con “la noche estrellada” de Van Gogh
y “los nenúfares” de Monet.
A veces me pierdo
y me encuentro entre los restos.
Debo la vida a varios amigos.
He comprobado que la distancia se esfuma
cuando hierve el deseo.
Entonces la soledad se tiñe de recuerdos
y yo, como Icaro,
salto y casi vuelo.
Cuando llega la noche acampo
en el arrabal de tus ganas.
En los charcos de la memoria
sobreviven los últimos besos.
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