Jesús Martínez Alcolea
Poeta recién llegado
En el autobús de la EMT
me enamoré de tus ojos negros
de tu pelo moreno y en ese instante
descubrí un chispazo a mi alma.
Fue como el encendido de una bujía
activó el motor de combustión de mi corazón
moviendo los pistones arriba y abajo
haciendo que la gasolina de mi sangre
disparando hasta la última neurona.
Fue un hechizo mágico
que tú por supuesto no sentiste
pero eres una rompecorazones
de este romántico enamoradizo.
No te pregunte el nombre
que loco haría algo semejante
si tú ibas leyendo distraída
y tan sólo fue un instante
en el que nuestras miradas
se cruzaron y por un momento
sentí la chispa del amor futuro.
Yo como un ciego
voy dando palos en la vida
¿Quieres ser mi lazarilla?
¿Quieres que nos enamoremos
en este necio e injusto mundo?
Seguro que ya tienes novio
tu belleza no está disponible
pero sino yo le hecho morro
porque ahora estoy accesible.
Vive la vida con alegría
si total son cuatro días
hay que disfrutarlos
en la mejor de las compañías.
Me voy despidiendo de ti
esperando cruzarme otra vez
con tus ojos y tu pelo
negros como la noche
en la que me enamoré de ti.
me enamoré de tus ojos negros
de tu pelo moreno y en ese instante
descubrí un chispazo a mi alma.
Fue como el encendido de una bujía
activó el motor de combustión de mi corazón
moviendo los pistones arriba y abajo
haciendo que la gasolina de mi sangre
disparando hasta la última neurona.
Fue un hechizo mágico
que tú por supuesto no sentiste
pero eres una rompecorazones
de este romántico enamoradizo.
No te pregunte el nombre
que loco haría algo semejante
si tú ibas leyendo distraída
y tan sólo fue un instante
en el que nuestras miradas
se cruzaron y por un momento
sentí la chispa del amor futuro.
Yo como un ciego
voy dando palos en la vida
¿Quieres ser mi lazarilla?
¿Quieres que nos enamoremos
en este necio e injusto mundo?
Seguro que ya tienes novio
tu belleza no está disponible
pero sino yo le hecho morro
porque ahora estoy accesible.
Vive la vida con alegría
si total son cuatro días
hay que disfrutarlos
en la mejor de las compañías.
Me voy despidiendo de ti
esperando cruzarme otra vez
con tus ojos y tu pelo
negros como la noche
en la que me enamoré de ti.